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Historia

El Partido Socialista Auténtico (PSA), es un partido político argentino originado en una de las dos ramas de la más importante división que sufrió el Partido Socialista en nuestro país, la que se produjo luego del Congreso celebrado en Rosario en 1958.

Para el tradicional electorado socialista la confusión fue tremenda, ya que la división obligaba, en un principio, a distinguir a un grupo como PS (Secretaria Muñiz) y al otro con el nombre PS (Secretaria Solari).

Luego vinieron los aditamentos: el primero se llamo PS Argentino y el otro, PS Democrático.

El Partido Socialista Auténtico es la continuidad jurídica, histórica, organizativa y humana del Partido Socialista Argentino. Actualmente, integra el Movimiento Proyecto Sur, cuyo referente es Fernando “Pino” Solanas.

HISTORIA DEL SOCIALISMO ARGENTINO
Por Daniel de Santis

HISTORIA DEL SOCIALISMO ARGENTINO (I)

El Socialismo, como concepción del mundo, nace con el proletariado en pleno desarrollo de la sociedad capitalista, por obra de sus notables teóricos: Carlos Marx y Federico Engels, pero como aspiración social es anterior y como rebelde inquietud humana, más antigua todavía. Tan antigua como las primeras formas de organización social.

Por eso es que una historia del socialismo en la Argentina, por breve que sea, debería comenzar en un período anterior a la aparición de los fenómenos y luchas sociales, porque esos fenómenos y luchas existían con anterioridad.

LA INTUICIÓN DE ECHEVERRÍA

Esteban Echeverría fue uno de los precursores del pensamiento socialista en la Argentina. Establecido en París, desde 1826 hasta 1830, vivió este último año los prolegómenos de las “jornadas gloriosas de Junio”. De regreso, influenciado por Saint-Simon, Lerroux, Fourier, afirma en 1937, once años antes de la aparición del Manifiesto Comunista, que “la democracia es el régimen de la libertad, fundado en las igualdades de clase”. Más tarde, al comentar la revolución de febrero de 1848, en Francia, dice “El proletario trabaja día y noche para enriquecer al propietario ocioso; cambia el sudor de su rostro por el sustento para él y su familia. La retribución de su trabajo no es equitativa: apenas le basta para alimentarse; no puede aglomerar fondo alguno para educar a sus hijos, curarse las enfermedades, proveer a las necesidades imprevistas y preparar una cómoda vejez”.

LA INMIGRACIÓN

Después de 1850 y como consecuencia de los sucesos revolucionarios de 1848 llegaron a Buenos Aires numerosos regufiados que venían provistos de las ideas de Saint-Simon, de Fourier, de Lerroux, de Proudhon, de Stirner, de Blanqui, que eran conocidos por algunos intelectuales y políticos del Río de la Plata, Brasil y Chile, tales como Echeverría, Alberdi, Sarmiento, Quiroga, Rosas, Bilbao. Entre los refugiados arribó Peyret.

Más tarde, fueron alemanes expulsados por la vigencia de la legislación antisocialista de Bismarck; franceses huidos tras la violenta represión después de la derrota de la Comuna de París 1870; italianos antisaboyanos acérrimos y perseguidos por la Ley Crispi y españoles republicanos y anárquicos, fugados tras la caída de la República de Pi y Margall. Todos en busca de un mundo mejor. Junto a trabajadores de otras nacionalidades y algunos pocos esclarecidos argentinos, echaron en tierra prácticamente la simiente de las nuevas ideas.

En 1845 se ha instalado en Buenos Aires la primera máquina a vapor, en 1854 lámparas a arco voltaico iluminan la Plaza de Mayo, en 1857 ha nacido el ferrocarril, que rápidamente prolonga sus 10km. Iniciales. Según el Registro Estadístico de Buenos Aires, en 1853 se ha denunciado la existencia de 743 talleres artesanales, 106 fábricas y 2008 casas de comercio. Simultáneamente se va consolidando la burguesía terrateniente, la que más tarde se transformara en oligarquía ganadera en el poder.

La inmigración acompañó la entrada de la Argentina en el mercado capitalidad mundial. Entre 1857 y 1900 se radicaron en el país aproximadamente dos millones de inmigrantes, muchos de los cuales traían en sus alforjas, con unas pocas ropas y muchas ilusiones, el anarquismo bukuninista, el socialismo científico, el positivismo comtiano, las utopías saintsimonianas, fourieristas, owenistas y lerreuxianas: el republicanismo garibaldino y el socialismo romántico mazziniano. Son los exponentes de la clase trabajadora, portadores de las nuevas ideas de solidaridad y cooperación, que pondrán en práctica rápidamente frente al sistema capitalista naciente, para organizar sus sociedades de socorros mutuos, sus centros recreativos y de instrucción, sus cooperativas, sus organizaciones gremiales y de resistencia, y su partido político.

Entre 1880 y 1890 se fundan los primeros grandes establecimientos industriales. Las crisis económicas producen frecuentemente desocupación y bajos salarios; las población trabajadora se hacina en conventillos. Es por eso que los trabajadores se organizan.

EL MOVIMIENTO OBRERO SOCIALISTA

En julio de 1871, Federico Engels escribe a Buenos Aires informando que el Consejo General de la Asociación de Trabajadores – fundada en 1864- ha analizado el proceso de la Comuna de París. Pocos meses antes, en febrero de aquel año, en carta al Consejo Español, Engels hace referencia a la Sociedad Tipográfica Bonaerense, fundada en 1857. es evidente que el movimiento obrero fundado aquí está ligado al movimiento obrero internacional. El 28 de enero de 1872, a instancia de Augusto Monnot y Emilio Faesch, se funda la sección francesa de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), que en abril tiene 89 afiliados y en julio llega a los 273. Raimundo Wilmart la representa en el Congreso de La Haya de septiembre de 1872. En el informe al Congreso, que leen Marx y Engels, señalan: “La internacional ha ganado terreno…y existen ramificaciones en Buenos Aires…”. A su regreso Wilmart inspira la fundación de una sección Córdoba de la AIT.

La creación de organizaciones obreras continuó sin prisa y sin pausa. En 1879 se constituyó la Unión Tipográfica; en 1885 la Sociedad Internacional de Obreros Carpinteros, Ebanistas y Anexos; en 1886 los Panaderos; en 1887 la Fraternidad de Maquinistas y Foguistas Ferroviarios. En 1871 ya se ha producido la primera huelga: es la de los tripulantes de lanchas amarradas en el Riachuelo. En 1878 se declara la segunda: es la de los Tipógrafos.

EL 1º DE MAYO EN LA ARGENTINA

En 1º de enero de 1882, trece emigrados alemanes, fundan en Buenos Aires, de acuerdo con el Partido de la Democracia Social Alemana, el Club Alemán Worwaerts. Esta organización llego a contar con trescientos adherentes, editó un periódico con su nombre desde 1896 hasta 1901, fundó la primera cooperativa consumo, estuvo representada en el Congreso de la Internacional de 1889 y su existencia está íntimamente ligada a la celebración del 1º de Mayo en nuestro país, en 1890. Después de aquel congreso, el Worwaerts constituyó una comisión para establecer contacto con las demás organizaciones obreras. En su local de la calle Comercio (hoy Humberto 1º) noº 880, el 30 de Marzo de 1890 se proclamó el 1º de Mayo, se constituyó un Comité Internacional Obrero, se impulsó la creación de la primera Federación Obrera, la edición de un periódico y la formulación de un petitorio al Congreso Nacional.

El 1º de Mayo de 1890, los trabajadores convocados por el socialismo naciente representado en el Comité Internacional Obrero, con la asistencia de tres mil personas, realizaron su asamblea en el Prado Español, situado en la avenida República, la “calle larga” de la Recoleta. Habían manifestado así junto al movimiento obrero mundial.

El 29 de junio de 1890, se constituye la primera Federación de Trabajadores de la República Argentina, que el 14 de Agosto de 1891 realiza su primer congreso. Hay cinco sociedades representadas: Internacional de Obreros Carpinteros, Ebanistas y Anexos; Tipógrafos Alemanes; Oficios Varios; sección local Chascomús; sección local Santa Fe. El 26 de julio de ese año estalla la revolución del 90. La diferencia de actitud entre la dirigencia revolucionaria y la dirigencia obrera -que tres meses antes se habían expresado en el Prado Español-es evidente: la primera plantea la democratización política sin atender a los problemas sociales; la segunda reclama reivindicaciones obreras sin atender a los problemas políticos. El 12 de diciembre aparece El Obrero, dirigido por el ingeniero alemán Germán Ave Lallemant, que invoca: “Proletarios de todos los países, uníos”. Desde sus páginas se hará por primera vez una interpretación, socialista científica, de los sucesos que se desarrollaban en el país.

Oficios Varios (o la “Sección Varias”) estaba formada por trabajadores de distintos oficios, disperso por la ciudad y que no tenía organización propias. Al producirse la disolución de la primera Federación, la Sección Varia realizó a fines de 1892 una Asamblea en la que se propuso formar un “Partido Obrero Sección Buenos Aires”, que el 14 de junio de 1894 inaugura su primer local en la calle Chile 959 y decide cambiar su nombre por el de Centro Socialista Obrero “que usan en todas partes-dicen-los verdaderos socialistas para diferenciarse de los socialistas de estado, católicos, etc.”. Al poco tiempo ingresan allí, junto a numerosos trabajadores, Payró, Schiaffino, De La Cárcova, Juan B. Justo lo había hecho en 1893.

Ese año de 1894 es rico en acontecimientos. El 7 de abril, con la dirección de Juan B. Justo, apareció La Vanguardia, “periódico científico, defensor de la clase trabajadora” y el más antiguo exponente del periodismo político argentino. Al día siguiente, el 8 de abril, los inmigrantes socialistas italianos fundan el Fascio del lavoratori, adherido al Partido Socialisto Italiano y cuyo programa hacia propio. Los franceses, por su parte, habían constituido al grupo Les Egaux, iniciado en 1891.

El 1º de Mayo de 1894 La Vanguardia publica el primer programa del Partido Socialista Obrero Internacional adoptado por tres de los cuatro grupos existentes: Agrupación Socialista, Fascio del Lavoratori y Les Egaux “con algunos agregados del programa del Partido Obrero norteamericano…”. También en ese año, el 7 de diciembre, varios jóvenes, entre los que se encuentran José Ingenieros y Angel M. Jiménez, fundan el Centro Socialista Universitario.

El Centro Socialista Obrero decidió “llevar la propaganda a los barrios industriales”. Así nación el Centro Socialista Revolucionario de Barracas, y luego el de Balvanera, el de Córdoba -inspirado por Leopoldo Lugones-, el de Tucumán, el de Quilmas, el de Toloso y el de Bahía Blanca, entre los primeros.

EL CONGRESO CONSTITUYENTE

El Partido Socialista Obrero Internacional tenía programa pero no tenía Comité Central. Se lo creó en abril de 1895, a propuesta de Les Egaux. El 13 de abril de ese año los 15 integrantes eligieron Secretario General a José Ingenieros. En octubre de 1895, a tiempo que deciden denominarse Partido Socialista Obrero Argentino. Eligen el primer Comité Ejecutivo, que integran Juan B. Justo, José Ingenieros, Adrián Patroni y Carlos Mauli, entre otros.

Atendiendo que para el 8 de marzo de 1896 se ha convocado a elecciones, el Comité resuelva la primera concurrencia electoral “con candidatos propios, no aceptando coaliciones con los partidos burgueses”. Obtiene 138 votos. La lista ha estado integrada por Juan B. Justo, médico; Adrián Patroni, pintor; Juan Scheafer, zapatero; Germán Ave Lalleman, ingeniero; Gabriel Abad, foguista. Inmediatamente después de las elecciones es convocado el primer Congreso que aprobó los Estatutos, la Declaración de Principios y el Programa Mínimo. Se realizó en el local del Worwaerts.

A Juan B. Justo, el fundador se debe la redacción de aquellos documentos básicos, que él mismo explicó como miembro de la Comisión, analizando el por qué y para qué del partido que se fundaba. Aunque no se han encontrado las pruebas documentales, es sabido que la Declaración de Principios fue sometida por Juan B. Justo a la revisión de Federico Engels poco antes de la muerte de éste, ocurrida el 5 de agosto de 1895.

Así desde el movimiento obrero, impulsado por éste, nacía el Partido Socialista. Por entonces, los anarquistas, que negaban la legitimidad a toda acción política, competían con el Partido Socialista por la adhesión de los trabajadores.

HISTORIA DEL SOCIALISMO ARGENTINO (II)

Constituido el partido, incrementado el número de organizaciones gremiales de trabajadores, planteada “la cuestión social”, como se la llamaba, la reacción no se hizo esperar. En noviembre de 1896, la Unión Industrial Argentina, que agrupaba a los poderosos industriales del país -casi totalmente extranjeros- se dirigió al Poder Ejecutivo Nacional proponiendo una ley de expulsión de extranjeros a efecto de que “se destierre a los perturbadores del orden social” y “no se acepten las exigencias pedidas colectivamente por los obreros de uno o más talleres”.en junio de 1899 la proposición de la UIA fue retomada por el Senador Miguel Cané, y su proyecto se concretó, en 1902, como Ley 4.1444 años más tarde, en junio de 1910, esa “ley de residencia” -ley antiargentina, la bautizó Carlos Sánchez Viamonte- fue completada por la 7.029 denominada “ley de defensa social”.

LOS ANARQUISTAS

En el movimiento obrero, el socialismo coexistió con otra poderosa corriente: el anarquismo. Buscaban parecidos objetivos, pero los métodos de acción eran distintos. La presencia de los anarquistas se manifestó tempranamente con el periódico El Perseguido, “Periódico anarquista. Aparece cuando puede”. Este movimiento recibió más tarde los aportes propagandísticos de Enrique Malatesta y Pietro Gori, dos destacadísimos militantes italianos que residieron largamente en la Argentina.

Desde el principio, anarquistas y socialistas chocaron fuertemente. Los socialistas llamaban “barullleros” a los anarquistas y éstos denominaban “adormideras” a los socialistas. Lo cierto es que en torno a estas dos concepciones -a la que se le sumó luego la corriente “sindicalista”- giró la organización del movimiento obrero hasta la década del 30, alternativamente señalada por organizaciones separadas o por congresos de fusión y organizaciones únicas.

LA PRIMERA ESCISIÓN

El origen de la primera escisión en el Partido Socialista se encuentra en el Congreso Constituyente del Partido, en junio de 1896. el motivo fue la oposición del Centro Socialista Revolucionario de Barracas -55 afiliados y sólo 27 con derechos políticos- a la exigencia de la nacionalización para elegir y ser elegido dentro del partido, a la que ya se había opuesto en ocasión de la elección de candidatos para la primera concurrencia electoral del partido, en marzo de 1896.

Es interesante reproducir la observación que sobre el problema hacia Roberto J. Payró, afiliado al partido y representante de Tucumán en el Congreso Constituyente: “El socialismo argentino está inspirado en la misma tendencia que el socialismo europeo, tiene las mismas aspiraciones, pero tropieza con otras dificultades. Lo forman en su mayor parte, extranjeros no bien compenetrados con la alta idea que en él se encarna y que no teniendo voto no se naturalizan, haciendo ineficaz su esfuerzo, que se mantiene puramente lírico”.

La ortodoxa internacionalista del Centro Socialista Revolucionario de Barracas generó luego otra discrepancia y en agosto de 1898 se separó del partido. Luego con otros seis centros constituyó, en noviembre de 1899, la Federación Socialista Obrera Colectivista. Invitada al tercer congreso del partido, el 20 y 21 de junio de 1900, se reincorporó.

EL PRIMER JALÓN

El primer triunfo electoral del Partido Socialista Argentino fue la llegada de Agustín Reynés al Consejo Deliberante de San Nicolás, en las elecciones del 29 de noviembre del 1903. Ingresó con 65 votos -“de verdad”, como decía La Vanguardia- por mayor residuo.

El acto de juramento puede ser calificado como de antología: primero protestó porque el juramento era una violación a la Constitución: después, como se lo quisiera hacer jurar por Dios y por la Patria, protestó del Dios y de la Patria en que él no creía. Todo terminó con un “está bueno” que cada uno interpretó a su manera. Durante muchos años se siguió discutiendo si Reynés había jurado o no.

Fue el primer concejal socialista de América.

EL SEGUNDO JALÓN

El partido había obtenido 138 votos en las elecciones de 1896, los había bajado a 105 votos en 1898, subió a 135 en 1900 y a 204 en 1902.

Para las elecciones del 13 de marzo de 1904 se aplicó el sistema electoral uninominal por circunscripciones. El candidato del partido por la circunscripción cuarta, La Boca, fue Alfredo Lorenzo Palacios, afiliado desde el 1 de septiembre de 1901. Obtuvo 830 votos y fue elegido Diputado Nacional, el primer diputado socialista de América.

El ingreso de Alfredo L. Palacios al Congreso Nacional significó una verdadera revolución de las costumbres parlamentarias, empezando por la modificación de la fórmula del juramento. Sólo lo hizo por la Patria. Llegó en carro y lo acompañaron los obreros, que ingresaron a la barra y cantaron canciones proletarias. El 9 de mayo de 1904 habló por primera vez: “Traigo los agravios de la clase proletaria…”. Así inició la legislación del trabajo y la legislación protectora de mujeres y menores que constituirá parte importante de la gran obra parlamentaria del Partido Socialista.

LA SEGUNDA ESCISIÓN

La segunda escisión fue la de los “sindicatos revolucionarios”, inspirados en George Soler y Antonio Labriola y que tuvo como introductores en nuestro país a Gabriela L. de Conti y Julio A. Arraga. El sindicalismo revolucionario hizo rápidamente pie en el seno del partido, especialmente entre los dirigentes gremiales y llegó adelante una acción de oposición al parlamentarismo, que desarrolló durante los años 1903, 1904, 1905 y de apoyo a la lucha estrictamente sindical. En el séptimo Congreso, reunido en Junín del 12 a 15 de abril de 1906, se los invitó, por 882 votos contra 222, a que se constituyeran en “un partido autónomo a fin de realizar la comprobación experimental de su doctrina y táctica”, lo que así hicieron.

EXPULSIÓN DE PALACIOS Y TERCERA ESCISIÓN

Palacios había sido elegido diputado por cuatro años, esto es hasta 1908. en las elecciones de 1906 el partido obtuvo 2136 votos, en las de 1908 los votos fueron 7462 y 5505 y llegaron a 7945 en las elecciones de 1912, las primeras bajo el sistema de Luis Sáenz Peña, el partido obtuvo dos bancas parlamentarias que ocuparon en la Cámara de Diputados, Juan Bautista Justo y Alfredo Lorenzo Palacios. Un año más tarde, en 1913, 46.376 votos incorporaron a Mario Bravo y a Nicolás Repetto a la Cámara de Diputados y a Enrique del Valle Iberlucea al Senado de la Nación; éste fue así el primer senado socialista de América.

Palacios no se había caracterizado nunca por la disciplina partidaria. Apenas ingresado había polemizado con Justo en torno a la formación de Centros Obreros Liberales- que

Palacios propugnaba- para oponerse a los Centros Obreros Católicos. Más tarde fue el problema de los duelos y su concepto del honor.

El Congreso Constituyente del partido había tratado el tema y establecido la prohibición a los afiliados para batirse a duelo, bajo pena de expulsión. En 1914, el XII Congreso realizado en Rosario consideró la propuesta de tener por separados de hecho a quienes se batieran, pero fue rechazada por 2.050 votos contra 1.770 e inmediatamente suprimida toda referencia al tema en los estatutos. Luego, un voto general restableció el artículo.

LA HISTORIA DEL SOCIALISMO (III)

Cuando Alfredo L. Palacios se alejó del Partido Socialista, en 1915, después de que le fuera negada la apelación que presentó ante la agrupación, decidió también renunciar a su banca de diputado nacional. Sus ex compañeros del partido se la rechazaron, pero él insistió en ella por dos motivos: “Primero-dijo- porque las bancas pertenecen al partido, no a nosotros, que somos candidatos circunstanciales; y segundo porque las renuncias que se firman deben ser siempre indeclinables”. El joven parlamentario – tenía 35 años- hacía culto de su dignidad personal y de la corrección política, una característica que lo acompañó durante toda su vida. Sus más allegados colaboradores fundaron entonces el Partido Socialista Argentino, cuya vida fue efímera, pues el propio Palacios no concedió demasiada importancia a ese intento. Por el contrario, nunca quiso enfrentarse a sus antiguos compañeros y jamás atacó al que había sido su partido. Fue por ello que el 21 de octubre de 1930 el Partido Socialista lo invitó a reincorporarse nuevamente a sus filas.

Apenas lo hizo, fue preso, pues acababa de instalarse la dictadura de José Félix Uriburu. Dos años más tarde, el voto popular lo proclamaría Senador de la Nación.

LA ESCISIÓN DE LOS COMUNISTAS

La primera guerra mundial y la revolución rusa generaron dentro del partido intensos debates y posiciones disímiles cuyos efectos se prolongaron hasta 1936.

Frente a la guerra hubo dos posiciones bien definidas: una de ellas, que fue la de la mayoría en el II Congreso Extraordinario del 28 y 29 de Abril de 1917, coincidía con la posición del Grupo Parlamentario y del Comité Ejecutivo que, atendiendo a los efectos de la guerra submarina para el comercio exterior argentino, propugnaba el apoyo de

“cualquier medida”; la otra, de minoría, podría calificarse de “pacifista e internacionalista consecuente”. Triunfó la propuesta de la minoría por 4.210 contra 3.577. Se produjo entonces la renuncia colectiva del grupo parlamentario, la que fue rechaza. Ello trajo la separación de los denominados “internacionales”, preanuncio de la escisión de los comunistas.

La guerra finalizó en 1918. Un año más tarde fue creada la III Internacional que enfrentó a la II Internacional, de tendencia socialdemócrata, y adhirió a la revolución soviética. La vida interna de todos los partidos socialistas se vio sacudida por grandes debates en torno del problema, y las escisiones fueron produciéndose en todos ellos.

En la Argentina el tema se debatió en el XV Congreso, en San Nicolás, los días 9, 10 y

11 de noviembre de 1919 y, luego, en el IV Congreso Extraordinario de Bahía Blanca, los días 8.9 y 10 de enero de 1921. Este último consideró dos despachos: ambos coincidían en la separación de la II Internacional, lo que fue aprobado por unanimidad, pero el de minoría aconsejaba la adhesión a la III Internacional, lo que fue rechazado por 5.013 votos contra 3.651. Después del Congreso un importante sector se separó y constituyó el Partido Comunista.

Como consecuencia del Congreso de Bahía Blanca, el Juez Federal de esa ciudad, Dr.

Marenco, acusó al Senador Enrique del Valle Iberlucea y pidió al Senado su desafuero. El debato en el Senado duró tres días. La defensa de Del Valle Iberlucea constituyó una de las más hermosas piezas de la historia parlamentaria. El “inicuo proceso”, como se lo denominó, culminó con el desafuero de Enrique Del Valle Iberlucea, que murió pocos días después, el 30 de agosto de 1921.

LOS INDEPENDIENTES

La escisión de los “independientes” se gestó a fines de la presidencia de Alvear (1922/1928) y maduró durante la segunda de Yrigoyen (1928/1930), cuando las fuerzas conservadoras se agruparon contra el caudillo radical apoyando el futuro golpe militar. En el seno del partido, un grupo de dirigentes, encabezados por Antonio de Tomaso y Federico Pinedo, procuró arrastrar al Partido Socialista al frente conservador. Jugaban aquí, también, celos y diferencias personales que impulsaban a unos dirigentes que creian que el partido no les asignaba el lugar al que se creían merecedores. La escisión se concretó en 1928, y en 1930 el Partido Socialista Independiente obtuvo un resonante triunfo en la Capital Federal, recibiendo el apoyo de todo el electorado anti-yrigoyenista. Luego del golpe, el nuevo partido se incorporó a la Concordancia, alianza política que cimentó el gobierno fraudulento del general Justo, y aunque sus dirigentes ocuparon puestos importantes en el gobierno, el PSI perdió rápidamente fuerza y se disolvió hacia 1935.

La escisión de los independientes y la lucha contra ellos en el seno del partido, permitió una definición interna más precisa frente al gobierno de los radicales. Yrigoyen y Juan B. Justo se entrevistaron secretamente en 1927 y de esa reunión resultó el retiro del proyecto socialista de intervención a la provincia de Buenos Aires, con lo que se asestó un duro golpe al conservadorismo y a los contubernistas.

LOS SOCIALISTAS OBREROS

Como se ha podido ver, las escisiones en el Partido Socialista han obedecido siempre a problemas ideológicos y de táctica. En esa denominación también encajan los denominados “socialistas obreros”, escisión producida después de XXII Congreso de Santa fe de los días 24-27 de mayo de 1934. Sin embargo esa escisión no se efectivizó hasta 1937. Los disidentes procuraban insuflar nueva vida a la tendencia obrera y combativa de un partido que juzgaban excesivamente anquilosado. El Partido Socialista Obrero tuvo poca vida y sus integrantes o volvieron al antiguo redil o ingresaron al Partido Comunista.

DESPUÉS DEL ‘45

La Segunda Guerra Mundial colocó al país en la ineludible situación de afrontar su industrialización, dedicados sus tradicionales proveedores a la fabricación bélica. La mano de obra no fue provista por la inmigración sino en ínfima medida y con posterioridad a la guerra. El gran aporte lo produjo la más grande migración interna, verdadero éxodo rural de la población trabajadora del interior de la República, que se volcó sobre la Capital Federal y su cordón industrial en busca de ocupación permanente, de salarios justos y de mejores condiciones de vida.

Los partidos tradicionales no comprendieron las consecuencias políticas que este fenómeno implicaba, y creyeron que la sociedad política argentina podía dividirse entre democráticos y autoritarios, o entre partidarios locales de los “aliados” o del “Eje”. El peronismo, en cambio, descubrió lo que la situación tenía de nuevo y ofreció una alternativa política a los nuevos sectores trabajadores. De ese modo, muchos dirigentes gremialistas socialistas, e incluso militantes antiguos, emigraron hacia el peronismo, mientras el partido se enrolaba abiertamente en el antiperonismo.

Hacia 1952, un prestigioso dirigente, Enrique Dickmann, propuso una apertura al peronismo y, apartado del viajo partido, fundó el Partido Socialista de la Revolución Nacional, en el que se integraron otros grupos que no provenían del socialismo y que propugnaban un apoyo crítico al régimen. El partido, en cambio, conservó su vieja organización y postura antiperonista, aún cuando podían advertirse en su seno las discusiones que aflorarían más tarde.

LA DIVISIÓN DEL VIEJO TRONCO

Es evidente que en el partido seguían conviviendo dos formas de ver y de plantearse el socialismo. Una, se ajustaba al origen europeo del movimiento en nuestro país; la otra, pretendía lo que podía calificarse como “un socialismo argentino y para la Argentina”.

No se trataba de una cuestión de rótulos. Había una diferente comprensión de la realidad latinoamericana, del problema imperialista, de los fenómenos de masas en la historia argentina, del papel del estado en los países dependientes. La contradicción hizo crisis en 1958 y el viejo tronco partidario se escindió en el Partido Socialista Argentino y el Partido Socialista Democrático. El transcurso del tiempo ahondó las diferencias.

En el PSD se alinearon los herederos naturales de la vieja conducción impuesta por Nicolás Repetto después de la muerte de Justo. Su principal figura –además de la presencia patriarcal de Repetto- era Américo Ghioldi, brillante orador y eximio parlamentario de la década del 30. Junto a él estrecharon filas antiguos dirigentes como Jacinto Oddone, Teodoro Brinzini y Juan Antonio Solari.

En el PSA se reagruparon los iniciadores de la nueva línea, cuya primera piedra había sido lanzada por Julio V. González en el congreso celebrado en Mar del Plata en 1950, al enfrentarse en una dura polémica con Ghioldi. Muerto González esa bandera sería recogida por Alicia Moreau de Justo, Carlos Sánchez Viamonte, Ramón A. Muñiz, Emilio Carreira y José Luis Romero, quienes constituyeron el PSA contando con la adhesión de Alfredo Palacios.

Esta ruptura, la más importante en la historia del partido, se produjo luego del Congreso celebrado en Rosario en 1958. Para el tradicional electorado socialista la confusión fue tremenda, pues la división obligaba al principio a distinguir a un grupo como PS (Secretaría Muñiz) y al otro PS (Secretaría Solari). Luego vinieron los aditamentos: el primero se llamó PS Argentino y el otro PS Democrático.

El Partido Socialista Argentino levantó la bandera de su “recuperación para la clase trabajadora” y, en 1961 en la Capital Federal, obtuvo 315.646 votos que llevaron a la Cámara de Senadores a Alfredo L. palacios. Sin embargo, ese mismo año, nuevas disidencias afloraron. La Revolución Cubana y el movimiento obrero, enrolado en el peronismo, actúan para definir las posiciones. Se separa un importante sector del PSA, que constituye el Partido Socialista de Vanguardia, el que entra en rápida disgregación. Afectado por grandes divergencias ideológicas y tácticas, sus integrantes se dispersan: unos van al peronismo, otros ingresan al Partido Comunista, otros crean el Partido de la Vanguardia Popular y otros se apartan de la actividad política.

LA HISTORIA DEL SOCIALISMO ARGENTINO (IV)

En 1963, Alfredo L. palacios accede –por última vez- al Congreso Nacional, encabezando nuevamente las listas del PS Argentino, esta vez como diputado. Con esa investidura moriría el 20 de abril de 1965 y sus restos serían velados en el Salón Azul del Parlamento, donde desfilaron para despedirlo sus millares de seguidores.

En 1965, el PS Argentino sufre una nueva escisión y se crea el PS Argentino (Secretaría Coral). Este partido, a inicios de la década del ’70, realizó acuerdos con otros grupos políticos para formar el Partido Socialista de los Trabajadores. El PST se reconstruyó después de la dictadura de 1976, como Movimiento al Socialismo; el MAS, a su vez, se escindió en diversos núcleos, siendo los más importantes, el propio MAS, el Movimiento Socialista de los Trabajadores y el Partido de los Trabajadores Socialistas.

Por su parte, el PS Argentino (Secretaría Jorge Selser), sin haber obtenido su personería como partido nacional, realizó en abril de 1972 una alianza con el Movimiento de Acción Popular Argentino (MAPA) y los grupos Evolución y Militancia Popular; dicho acuerdo dio origen al Partido Socialista Popular. El PSP sufrió tempranamente su primera escisión cuando el mencionado Jorge Selser y Simón Lázara, entre otros dirigentes, conformaron el Movimiento Socialista de Liberación Nacional, que se incorporó al FREJULI impulsado por Juan Domingo Perón. El MSLN se dividió, a su vez, dando origen al Partido Socialista Unificado, conducido por Simón Lázara.

Luego de que el Partido Socialista Popular obtuviese su personería como partido nacional, estalló en 1974 un conflicto entre el sector proveniente del PS Argentino y el sector originario en el MAPA. De esa forma, el PSP quedó dividido en PSO (Secretaría García Acosta –PSA-) y PSP (Secretaría Estévez Boero –MAPA-).

En 1982, el sector del Partido Socialista Argentino conducido por Víctor García Acosta, decidió recuperar la sigla partidaria PSA y constituirse como Partido Socialista Auténtico. En dicho año, coexistieron, con idéntico origen en el PS Argentino, el Partido Socialista Unificado y la Confederación Socialista Argentina. La Confederación Socialista, que dirigía la Dra. Alicia Moreau de Justo, había surgido como reagrupamiento de dirigentes y militantes socialistas que habían quedado al margen de las otras estructuras partidarias.

A partir de su aparición, el Partido Socialista Auténtico inició una política tendiente a la reunificación de los sectores provenientes del PS Argentino; dichas gestiones terminaron exitosamente en 1984, al realizarse un Congreso de Unidad entre el PS Auténtico, el Unificaco y la Confederación Socialista Argentina. El PSP se presentó ante la justicia para solicitar la prohibición del congreso, pero su solicitud fue desestimada. En dicho congreso se eligió una conducción nacional que integraban, entre otros dirigentes, Enrique Inda (PSA), Simón Lázara (PSU) y Héctor Polino (CSA). Un sector de la CSA permaneció al margen del acuerdo y se incorporó con posterioridad, en 1988, junto con un grupo de dirigentes del PSP de la provincia de Córdoba.

En 1985, Simón Lázara y Héctor Polino suscribieron la llamada Convergencia Programática Nacional con el entonces Presidente Raúl Alfonsín (UCR). Posteriormente, Lázara fue candidato a diputado por el radicalismo. Polino permaneció en la Secretaría de Acción Cooperativa de la Nación, afiliándose luego al PS Democrático. Los afiliados provenientes del PSU permanecieron mayoritariamente en el PSA y el distrito Santa Fe, que tramitó su personería jurídica con el nombre de PS Unificado, cambió su aditamento por el de Auténtico, dando sustento a la construcción del PS Auténtico – Orden Nacional.

El PSA obtuvo sus primeros reconocimientos, sin oposición, en los distritos de La Pampa, Chubut y Tierra del Fuego. Posteriormente, tras vencer numerosas impugnaciones del PS Popular y del PS Democrático, se constituyó como partido nacional en 1989.

En 1995, el PSA se presentó a elecciones sosteniendo la fórmula presidencial de Mario Mazzitelli y Alfredo Fonseca. Varios centros socialistas, de la provincia de Buenos Aires enrolados en el PSP y en el PSD, concurrieron a elecciones con la boleta del Partido Socialista Auténtico, en disconformidad con la política de alianzas desarrollada por sus partidos. Luego de los comicios, algunos de ellos permanecieron en el PS Auténtico.

En el año 1999, el PSA se presenta a las elecciones presidenciales, llevando como candidato a Domingo Quarrachino y Amelia Rearte. El PSP y el PSD se integran a la “Alianza” y apoyan la fórmula De La Rua – Álvarez. En el 2001, el PSD abandona la “Alianza” y se incorpora al ARI (Elisa Carrió), mientras que el PSP continúa en la “Alianza” hasta pocos días antes de la caída de De La Rua.

En el 2002, comienza una serie de reuniones con los afiliados de base del PSP y el PSD tendientes a reunificar el viejo Partido Socialista. Este esfuerzo fue rápidamente abortado por las dirigencias del PSP y PSD, que realizaron mediante un Congreso en Rosario la unidad de las dos fuerzas, dejando fuera de dicho acuerdo al PSA.

Ante las elecciones convocadas para marzo del 2003, el PSA levanta la fórmula presidencial de Mario Mazzitelli – Adrián Camps, mientras el PSD y el PSP deciden apoyar la fórmula del ARI encabezada por la Diputada Elisa Carrió.

Finalmente, los comicios se postergan para el 27 de abril. El PSP y el PSD retiran su apoyo a Elisa Carrió al obtener un fallo favorable de la justicia electoral de la capital Federal para presentarse con el nombre de Partido Socialista sosteniendo la fórmula presidencial Alfredo Bravo – Rubén Giustiniani. El fallo judicial, de neto corte político, disminuyó la posibilidad del ARI y favoreció la concurrencia de dos fórmulas peronistas a la segunda vuelta electoral.

ANECDOTARIO Y CURIOSIDADES

EL FRAUDE Y LOS PRINCIPIOS

Refiriéndose al fraude en las elecciones del 8 de marzo de 1896, la primera a la que concurrió el Partido Socialista Obrero Argentino, se dice en La Vanguardia del 14 de marzo de ese mismo año:

“Fue inútil mostrar documentos y protestar de todas las maneras. Sólo al candidato radical Crotto se le ocurrió un remedio: se acercó a los socialistas y les aconsejó que si otros habían votado con su nombre, ellos votaran con el de otros”.

La Vanguardia, orgullosa, finaliza diciendo:
“Nuestros compañeros rechazaron semejante proposición”.


DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

Algunos partidos políticos poseen un documento denominado Declaración de Principios que explica su interpretación de la realidad y las razones y objetivos que se fija el partido al momento de constituirse. En general, estas declaraciones han sido elaboradas por el o los inspiradores de la agrupación que se crea. No es un Programa ni una Plataforma. Es la síntesis del pensamiento partidario y sirve de rumbo desde el momento mismo de la fundación del partido.

El primer partido en la República Argentina que tuvo una Declaración de Principios de ese carácter, fue el Partido Socialista. Su redactor fue el Dr. Juan B. Justo y la aprobó el Congreso Constituyente de los días 28 y 29 de junio de 1986.

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS DEL PARTIDO SOCIALISTA AUTÉNTICO

Redactada por Juan B. Justo y corregida por Federico Engels.
Aprobada por el Congreso Constituyente realizado en la Ciudad de Buenos Aires en junio de 1896 y corregida en julio de 2003.

El Partido Socialista Auténtico, representado por sus delegados reunidos en Congreso afirma:

– Que la clase trabajadora es oprimida y explotada por la clase capitalista gobernante.

– Que ésta, dueña como es de los medios de producción y disponiendo de toda fuerza del Estado para defender sus privilegios, se apropia de la mayor parte de lo que producen los trabajadores y les deja sólo lo que necesitan para poder seguir sirviendo en la producción.

– Que por eso, mientras una minoría de parásitos vive en el lujo y la holgazanería, los que trabajan están siempre en la inseguridad y en la escasez, y comúnmente en la miseria.

– Que en la República Argentina, a pesar de la gran extensión de tierra inexplorada, la apropiación individual de todo el suelo del país ha establecido de lleno las condiciones de la sociedad capitalista y dependiente.

– Que estas condiciones están agravadas por la ineptitud y rapacidad de la clase rica, y por la ignorancia del pueblo.

– Que la clase rica, mientras conserve su libertad de acción, no hará sino explotar cada día más a los trabajadores, en lo que la ayudan la aplicación de la tecnología y la concentración de la riqueza.

– Que por consiguiente, o la clase obrera permanece inerte y es cada día más esclavizada, o se levanta para defender sus intereses inmediatos y preparar su emancipación del yugo capitalista.

– Que no sólo la existencia material de la clase trabajadora exige que ella entre en acción, sino también los altos principios de derecho y justicia incompatible con el actual orden de cosas.

– Que la libertad económica, base de toda otra libertad no será alcanzada mientras los trabajadores no sean dueños de los medios de producción.

– Que la evolución económica determina la formación de organismos de producción y de cambio cada vez más grandes, en los que en grandes masas de trabajadores se habitúan a la división del trabajo y a la cooperación.

– Que así, al mismo tiempo que se aleja para los trabajadores toda posibilidad de propiedad privada de sus medios de trabajo, se forman los medios materiales y las ideas necesarias para sustituir el actual régimen capitalista con una sociedad en que la propiedad de los medios de producción sea colectiva o social, en que cada uno sea dueño del producto de su trabajo, y a la anarquía económica y al bajo egoísmo de la actualidad suceda una planificación científica de la producción y una elevada moral social.

– Que esta revolución resistida por la clase privilegiada, puede ser llevada por la fuerza del proletariado organizado.

– Que mientras la burguesía respete los actuales derechos políticos y los amplíe por medio del sufragio universal, el uso de esos derechos y la organización de la resistencia de la clase trabajadora serán los medios de agitación, propaganda y mejoramiento que servirán para preparar esa fuerza.

Por tanto:

– El Partido Socialista Auténtico llama al pueblo trabajador a alistarse en sus filas de partido de clase, y desarrollar sus fuerzas y preparar su emancipación sosteniendo su programa mínimo.


DEFINICIÓN DE SOCIALISMO

El socialismo es la lucha en defensa y para la elevación del pueblo trabajador que, guiado por la ciencia, tiende a realizar una libre e inteligente sociedad humana, basada sobre la propiedad colectiva de los medios de producción.

Juan B. Justo

PARTIDO SOCIALISTA AUTÉNTICO

El Partido Socialista Auténtico (PSA), es un partido político argentino originado en una de las dos ramas de la más importante división que sufrió el Partido Socialista en nuestro país, la que se produjo luego del Congreso celebrado en Rosario en 1958.

Para el tradicional electorado socialista la confusión fue tremenda, ya que la división obligaba, en un principio, a distinguir a un grupo como PS (Secretaria Muñiz) y al otro con el nombre PS (Secretaria Solari).

Luego vinieron los aditamentos: el primero se llamo PS Argentino y el otro, PS Democrático.

No se trataba de una cuestión de rótulos. Había una diferente comprensión de la realidad latinoamericana, del problema imperialista, de los fenómenos de masas en la historia argentina, del papel del Estado en los países dependientes. El transcurso del tiempo ahondó las diferencias.

En el PSD se alinearon los herederos naturales de la vieja conducción impuesta por Nicolás Repetto después de la muerte de Justo. Su principal figura –además de la presencia patriarcal de Repetto- era Américo Ghioldi, brillante orador y eximio parlamentario de la década del 30. Junto a él estrecharon filas antiguos dirigentes como Jacinto Oddone, Teodoro Brinzini y Juan Antonio Solari.

En el PSA se reagruparon los iniciadores de la nueva línea, cuya primera piedra había sido lanzada por Julio V. González en el congreso celebrado en Mar del Plata en 1950, al enfrentarse en una dura polémica con Ghioldi. Muerto González esa bandera sería recogida por Alicia Moreau de Justo, Carlos Sánchez Viamonte, Ramón A. Muñiz, Emilio Carreira y José Luis Romero, quienes constituyeron el PSA contando con la adhesión de Alfredo Palacios.

Esta ruptura, la más importante en la historia del partido, se produjo luego del Congreso celebrado en Rosario en el 58. Para el tradicional electorado socialista la confusión fue tremenda, pues la división obligaba al principio a distinguir a un grupo como PS (Secretaria Muñiz) y al otro PS (Secretaria Solari). Luego vinieron los aditamentos: el primero se llamo PS Argentino y el otro PS Democrático.

El Partido Socialista Argentino levantó la bandera de su “recuperación para la clase trabajadora” y en 1961 en la Capital Federal obtuvo 315.646 votos que llevaron a la Cámara de Senadores a Alfredo L. Palacios. Sin embargo, ese mismo año, nuevas disidencias afloraron. La Revolución Cubana y el movimiento obrero, enrolado en el peronismo, actúan para definir las posiciones. Se separa un importante sector del PSA, que constituye el Partido Socialista de Vanguardia, el que entra en rápida disgregación. Afectado por grandes divergencias ideológicas y tácticas sus integrantes se dispersan: unos van al peronismo, otros ingresan al Partido Comunista, otros crean el Partido de la Vanguardia Popular y otros se apartan de la actividad política.

En 1963 Alfredo L. Palacios, accede –por última vez- al Congreso Nacional, encabezando nuevamente las listas del PS Argentino, esta vez como diputado. Con esa investidura moriría el 20 de abril de 1965 y sus restos serian velados en el Salón Azul del Parlamento, donde desfilaron para despedirlo sus millares de seguidores.

En 1965 el PS Argentino sufre una nueva escisión y se crea el PS Argentino (Sec. Coral). Este partido a inicios de la década del 70, realizó acuerdos con otros grupos políticos para formar el Partido Socialista de los Trabajadores. El PST se reconstruyo después de la dictadura de 1976, como Movimiento al Socialismo; él MAS a su vez se escindió en diversos núcleos, siendo los más importantes, el propio MAS, El Movimiento Socialista de los Trabajadores y el Partido de los Trabajadores Socialistas.

Por su parte el PS Argentino (Sec. Jorge Selser), sin haber obtenido su personería como partido nacional, realizó en abril de 1972 una alianza con el Movimiento de Acción Popular Argentino (MAPA) y los grupos Evolución y Militancia Popular; dicho acuerdo dio origen al Partido Socialista Popular. El PSP sufrió tempranamente su primera escisión cuando el mencionado Jorge Selser y Simón Lázara, entre otros dirigentes conformaron el Movimiento Socialista de Liberación Nacional, que se incorporo al FREJULI impulsado por Juan Domingo Perón. El MSLN se dividió a su vez, dando origen al Partido Socialista Unificado, conducido por Simón Lázara.

Luego de que el Partido Socialista Popular obtuviese su personería como partido nacional, estalló en 1974 un conflicto entre el sector proveniente del PS Argentino y el sector originario en el MAPA. De esta forma el Partido Socialista Popular quedo dividido en PSP –Secretaria García Costa- (PSA) y PSP –Secretaria Estevez Boero- (MAPA).

En 1982, el sector del Partido Socialista Argentino conducido por Víctor García Costa, decidió recuperar la sigla partidaria (PSA) y constituirse como Partido Socialista Auténtico. En dicho año, coexistieron, con idéntico origen en el PS Argentino, el Partido Socialista Unificado y la Confederación Socialista Argentina. La Confederación Socialista que dirigía la Dra. Alicia Moreau de Justo, había surgido como reagrupamiento de dirigentes y militantes socialistas que habían quedado al margen de las otras estructuras partidarias.

A partir de su aparición el Partido Socialista Auténtico inició una política tendiente a la reunificación de los sectores provenientes del PS Argentino; dichas gestiones terminaron exitosamente en 1984 al realizarse un Congreso de Unidad entre el PS Auténtico, el PS Unificado y la Confederación Socialista Argentina. El PSP se presentó ante la justicia para solicitar la prohibición del congreso, pero su solicitud fue desestimada. En dicho congreso se eligió una conducción nacional que integraban, entre otros dirigentes, Enrique Inda (PSA), Simón Lázara (PSU) y Héctor Polino (CSA). Un sector de la CSA permaneció al margen del acuerdo y se incorporó con posterioridad en 1988, junto con un grupo de dirigentes del PSP de la provincia de Córdoba.

En 1985, Simón Lázara y Héctor Polino suscribieron la llamada Convergencia Programática Nacional con el entonces Presidente Raúl Alfonsín (U.C.R.). Posteriormente Lázara fue candidato a diputado por el radicalismo. Polino permaneció en la Secretaría de Acción Cooperativa de la Nación, afiliándose luego al PS Democrático. Los afiliados provenientes del PSU permanecieron mayoritariamente en el PSA y el distrito Santa Fe, que tramitó su personería jurídica con el nombre de PS Unificado, cambio su aditamento por el de Auténtico, dando sustento a la construcción del PS Auténtico – Orden Nacional.

El PS Auténtico Obtuvo sus primeros reconocimientos, sin oposición, en los distritos de La Pampa, Chubut y Tierra del Fuego. Posteriormente tras vencer numerosas impugnaciones del PS Popular y del PS Democrático, se constituyó como partido nacional en 1989.

En 1995 varios centros socialistas, de la Provincia de Buenos Aires enrolados en el PSP y en el PSD, concurrieron a elecciones con la boleta del Partido Socialista Auténtico, en disconformidad con la política de alianzas desarrollada por sus partidos. Luego de los comicios, algunos de ellos permanecieron en el PS Auténtico.

En el año 1999 el PSA se presenta a las elecciones presidenciales, llevando como candidato a Domingo Quarrachino. En el 2002 comienza unas series de reuniones con los afiliados de base del PSP y el PSD tendientes a reunificar el viejo Partido Socialista. Este esfuerzo fue rápidamente abortado por las dirigencias del PSP y PSD, que realizaron mediante un Congreso en Rosario la unidad de las dos fuerza, dejando fuera de dicho acuerdo al PSA.

En el 2003, mediante un fallo vergonzante de la Jueza Nacional, en primera instancia, con competencia electoral Dra. María Servini de Cubría, le otorga el nombre de Partido Socialista a la fusión de los Partidos Socialistas Popular y Democráticos, no atendiendo los reclamos del PS Auténtico. Ese mismo año se presentan a elecciones presidenciales el PS, llevando el binomio Alfredo Bravo – Raúl Giustiniani (obtuvo el 1,2% de los votos presentándose en todos los distritos electorales) y el Partido Socialista Auténtico Con la Formula Mario Mazzitelli – Adrián Camps (0,37 % de los votos emitidos, presentándose en sólo 11 distritos de los 24). NOTA: El Partido Socialista Auténtico apeló el fallo de la Jueza de Primera instancia ante la Cámara Electoral, no habiendo, hasta la fecha (15/11/2003), fallo al respecto.

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