LEY ANTI-DESPIDOS: PRO Y CONTRA

Nota de Opinión

Ley anti-despidos: no puede resolver la cuestión de fondo

Por Mario Mazzitelli*
mario
Desde el Socialismo Auténtico apoyamos aquellas propuestas que: preserven los puestos de trabajo, estimulen la creación de nuevos empleos, respalden a las pymes y reanimen el mercado interno. Una “ley anti-despidos” no puede resolver la cuestión de fondo en forma permanente. Si, en cambio, puede desalentar los despidos precipitados.
Diagnóstico. La devaluación, el ajuste en las tarifas públicas, las altas tasas de interés, la inflación, etc. golpearon el mercado interno con una fuerte retracción. El temor a que la situación no pueda revertirse en el segundo semestre podría llevar a algunos empresarios a despedir personal preventivamente. “Al ajuste de arriba, responderían con el ajuste de abajo”. La ley, en cambio, los alentaría a mantener esos puestos de trabajo. Resulta del todo lógico que, si hay recuperación en la segunda mitad del año, nadie debería ejecutar despidos. (Si al cabo de los 180 días que contempla la ley, la recesión sigue presente, no habrá ley que haga posible el sostenimiento de los puestos de trabajo. Serán necesarias medidas de fondo. Pero eso se verá en 2017).
Virtud. La ley puede tener otra virtud. Actuar como una vacuna contra el pánico de perder el empleo. Digo pánico porque en este momento, la pérdida del ingreso en una casa puede representar la entrada del hambre en una familia. Llevar, entonces, tranquilidad a muchas familias obreras sobre su estabilidad en el trabajo, resulta bueno económicamente en un doble sentido. (I) Por un lado para que dejen de lado las previsiones de ahorro por la emergencia y (II) por otro, para que se animen a consumir. Esto ayudaría a mover el mercado interno colaborando con la recuperación económica.
El Gobierno. En estos términos el gobierno no le debería temer a esta ley y Macri no debería vetarla. Lo que perdería como carencia de autoridad, lo ganaría con creces como respeto a la institucionalidad, al Congreso Nacional y a los acuerdos parlamentarios.
Los empresarios. Tampoco los empresarios deberían esgrimir desesperación. En la mayoría de los casos el esfuerzo que significa mantener la fuente laboral es en beneficio propio, dado que parte del capital de una pyme es el equipo de trabajo con el que logra funcionar. Para los casos en que la situación aparezca desesperante, el Estado deberá implementar algún tipo de ayuda.
Magnitud del problema. El debate sobre la magnitud de los despidos es inútil. Si fueran “muchos” estaríamos en emergencia laboral y se justificaría la ley. Y si fueran “pocos” la ley no causaría ningún perjuicio significativo. La cuestión es que en estadísticas seguimos sin tener números confiables y cada sector utiliza los que mejor le convienen a los intereses que defienden.
Teorías peligrosas. La teoría shumpeteriana de “destrucción creativa” a la que son afectos muchos funcionarios de este gobierno, puede resultar ruinosa y suicida en una época de crisis como la que estamos viviendo. Por eso es importante sostener a todas las empresas existentes. Lógicamente manteniendo cada una el compromiso de mejorar su eficiencia y competitividad.
Muchos argumentos se han esgrimido en contra, pero no son consistentes. Decir que “no resuelve el problema del empleo”, es tergiversar el asunto. La ley efectivamente “no resuelve el problema del empleo”, atiende una etapa particular para atravesarla de la mejor manera en beneficio de todos los sectores. Llamarla “ley anti-empleo”, que no defiende el empleo existente, que es regresiva, etc. son exageraciones que ayudan a dar un clima favorable al prometido veto presidencial. Estas tesis pueden llevar al gobierno a un error irreparable: confirmar la sospecha que es un gobierno de los ricos y poderosos, contrario a los intereses de los trabajadores. Esto ampliaría la brecha heredada, impediría unir a los argentinos o alcanzar la pobreza 0.
Dicen que el presidente es reflexivo, que puede corregir a tiempo y que no se va a embanderar con un solo sector de la sociedad. Esta puede ser una brillante oportunidad para demostrarlo. Lo que está en juego es demasiado importante. Ojalá pronto tengamos el paquete de leyes que la situación amerita.<<
Secretario General Nacional del Partido Socialista Auténtico (Argentino)