[Capítulo 3] El Socialismo Científico

El Socialismo Científico

* Por Adrián Rodolfo Camps

Introducción

Si bien el Socialismo como concepción científica aparece hacia la mitad del siglo diecinueve con los trabajos de Carlos Marx y Federico Engels, como crítica al sistema capitalista y como proyecto de organización social (es decir, Socialismo Crítico-Utópico) nace varios siglos antes, simultáneamente con el surgimiento del propio capitalismo. Como lucha contra la injusticia, sin embargo, el Socialismo es tan antiguo como las primeras organizaciones sociales de la humanidad.

Capítulo I

La Plusvalía

            Hasta el descubrimiento de la plusvalía, los mecanismos de la explotación del trabajo asalariado permanecían en cierta medida ocultos. Era evidente que  los dueños de las fábricas se enriquecían, mientras los trabajadores no salían de su situación de miseria; pero los detalles del proceso de apropiación eran desconocidos.

            Para explicar la teoría de la plusvalía debemos partir de algunas definiciones previas que, si bien extenderán algo de trabajo, facilitarán la comprensión.

Mercancía: llamaremos así a un objeto que se fabrica con el fin de ser comercializado.

Valor de una mercancía: ¿Qué determina los valores de las distintas mercancías? ¿Por qué un televisor vale más que una radio y menos que una casa? Una primera apreciación nos llevaría a decir que “cuesta más”  hacer una casa que un televisor y en ese “cuesta más” estamos diciendo que requiere más tiempo de trabajo.

Esta concepción elemental puede ampliarse si se suman, para cada mercancía, todas las horas de trabajo (con su correspondiente especialización) que requiere su fabricación; desde la obtención de la materia prima hasta la terminación final. Por ejemplo, para calcular el valor de una silla tendríamos que considerar el trabajo de los forestadores, del leñador y del carpintero. El valor de una mercancía es, en consecuencia, la suma del tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla. El término “socialmente necesario” se agrega para indicar que nos referimos a un trabajo realizado en condiciones normales, con las máquinas y herramientas adecuadas para el momento (ni las más modernas ni las más antiguas).

La Fuerza de Trabajo

            En el  proceso de producción intervienen tres componentes fundamentales: las materias primas, las máquinas y herramientas, el trabajo del hombre. Para obtener este tercer componente el empresario contrata al trabajador durante un cierto número de horas para que este desarrolle su actividad, de acuerdo con las indicaciones de la empresa. Esta transacción comercial entre el trabajador  y el empresario está desligada del objeto a fabricar;  el empresario comprará la fuerza de trabajo, de acuerdo  con el grado de especialización necesario (peón, operario, operario especializado, oficial, etc.) sin que en ningún momento intervenga el valor de los objetos a fabricar durante la actividad del trabajador en la fábrica.

Valor de la fuerza de trabajo: Pero si el valor de la fuerza de trabajo no está relacionado con los objetos producidos, al menos en forma directa, ¿de qué manera se determinan los salarios?

            Al vender su fuerza de trabajo en el “mercado laboral” ésta adquiere el comportamiento de una mercancía, inclusive está sujeta a las leyes de la oferta y la demanda (si hay desocupación bajan los sueldos, si hay demanda de mano de obra, suben).

            Si decimos que la fuerza de trabajo se comporta como una mercancía, deberíamos poder definir su valor como “la suma del tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla”.  Efectivamente, para poder permanecer ocho horas o más en la fábrica, cada trabajador precisa alimentarse y vestirse, viajar y disponer de un lugar donde alojarse, capacitarse para el trabajo y mantener una familia que aporte en el futuro nuevos trabajadores, es decir, sostenerse y procrear. En consecuencia, cada hora de trabajo tiene un valor acumulado que está determinado por el trabajo de quienes produjeron los alimentos y la vestimenta, de los que intervinieron en su capacitación, y así sucesivamente. Esto explica, además, por qué el trabajo especializado, que requiere mayor capacitación, tiene un valor superior al no especializado.

El plusvalor

            Volvamos ahora al proceso productivo. El empresario compra materia prima y contrata fuerza de trabajo. Durante la jornada laboral, el trabajador, al procesar las materias primas, les agrega un valor que quedará incorporado a las piezas o productos fabricados. Al terminar la jornada marcará en su tarjeta la cantidad de horas que trabajó y que habrá de cobrar en una liquidación quincenal o mensual. La suma de dinero que percibe le permitirá mantenerse y seguir trabajando (a veces) pero es sensiblemente menor alvalor que realmente produjo durante su día de trabajo.

            Entonces podemos decir que el trabajador empleó parte de su jornada en generar un valor suficiente para cubrir su propio salario (por ejemplo, cuatro horas); pero como después no se fue a su casa, sino que siguió trabajando otras cuatro horas, generó un valor adicional que se convertirá en ganancia para el empleador. Una parte del día de trabajo es pagado y el resto no pagado. Se llama plusvalía a la ganancia que obtiene el empresario como consecuencia del trabajo no pago.

Plusvalía y Justicia Social

            El descubrimiento de la plusvalía dotó al movimiento obrero de un elemento invalorable en su lucha por la justicia social; si el salario estaba determinado por las necesidades mínimas del trabajador y no por los bienes producidos, la reducción de la jornada de trabajo afectaba solamente las ganancias del empleador que veía reducidas las horas de trabajo no remunerado.

            En su llamamiento “A todos los Trabajadores de las Repúblicas del Planeta” convocando a adherir a las movilizaciones del 1º de mayo de 1890, los integrantes del grupo “Vorwaerts” (Adelante) que más tarde fuera uno de los fundadores del Partido Socialista Argentino, expresaban “…No se mueven  nuestros hermanos para obtener pingües aumentos de salarios, casi siempre inútiles porque se elevan después los artículos de primera necesidad, sino en demanda de que las horas de producción no sean más que ocho”.

            Al mismo tiempo el planteo de la propiedad social encontraba una firme justificación moral; las grandes empresas ya no podían considerarse como “el trabajo de generaciones de empresarios”, sino de generaciones de trabajadores, cuyo esfuerzo, convertido en capital, había quedado en manos de los propietarios de las empresas. El traspaso de la propiedad privada a la propiedad social significaba un acto de recuperación de bienes que pertenecían, sin lugar a dudas, al conjunto de los trabajadores.

Capítulo II

La Concepción Científica de la Historia

            En el proceso de producción intervienen las materias primas, las máquinas, la tierra cultivable, los edificios e instalaciones, elementos que se denominan MEDIOS DE PRODUCCIÓN.

            Para poner en movimiento estos medios se necesita del trabajo del hombre, de la FUERZA DE TRABAJO.

            Medios de producción y fuerza de trabajo conforman las FUERZAS PRODUCTIVAS, es decir, todo lo que una sociedad dispone a los fines de la producción.

El Régimen de Propiedad

            Para que la producción pueda ponerse en marcha es necesario establecer un vínculo entre la fuerza de trabajo y los medios de producción (entre el hombre, la máquina y las materias primas). Las características de esta vinculación estarán determinadas por el REGIMEN DE PROPIEDAD existente.

            Por ejemplo, en la antigua sociedad esclavista el “amo” era el dueño del medio de producción (fundamentalmente tierra cultivable) y de la fuerza laboral (los esclavos).

            En la edad media los “señores feudales” continuaron siendo dueños de la tierra; los campesinos “siervos” eran considerados “parte de la tierra” y no podían abandonar su comarca. En cambio eran dueños de sus instrumentos de labranza y podían ocupar parte de su tiempo para cultivar una pequeña parcela en su beneficio.

            En el capitalismo moderno, los empresarios y terratenientes son dueños de los medios de producción y los trabajadores asalariados deben emplearse “en relación de dependencia” para poder trabajar a cambio de un salario.

            En el Socialismo, los medios de producción son de propiedad colectiva o social, el trabajo es un derecho y las relaciones de producción están basadas en la cooperación y el interés común.

            El REGIMEN DE PROPIEDAD, como surge de lo expuesto, determina la forma en que se relacionan los hombres con los medios de producción y, a partir de ella, como se distribuye lo producido. En efecto, los que entran en el proceso productivo como propietarios (amos, señores feudales, capitalistas) están en condiciones de fijar las reglas esenciales y apropiarse de la mayor  parte de lo producido.

             Los vínculos que se establecen entre los hombres con el fin de producir y las formas de distribuir lo producido (ambos determinados por el régimen de propiedad) reciben el nombre de RELACIONES DE PRODUCCIÓN. Son relaciones de producción : amo-esclavo en el esclavismo, señor feudal-siervo en el feudalismo, capitalista-obrero en el capitalismo, y las relaciones cooperativas y sociales en el Socialismo.

La Superestructura

            El régimen de propiedad no solo determina las relaciones de producción. Su influencia se extiende también sobre el ordenamiento institucional, la legislación y las ideologías dominantes.

            Así, por ejemplo, la propiedad feudal dividida según su extensión en condados, ducados, principados y reinos, daba origen a las correspondientes jerarquías nobiliarias (condes, duques, príncipes) al estado monárquico y los mecanismos de sucesión hereditaria.

             El capitalismo estableció un régimen totalmente distinto basado en la “democracia burguesa”, la libertad de comercio y de contratación, los gobiernos electos (No siempre).

            El régimen de propiedad y las relaciones de producción constituyen la BASE sobre la cual se establece la SUPERESTRUCTURA institucional, jurídica y política de la sociedad.

            Esta denominación de “base” y “superestructura” no debe llevarnos al engaño de suponer que el régimen de propiedad y las relaciones de producción determinan siempre y en forma mecánica la totalidad de los aspectos del ordenamiento institucional-jurídico-político de una sociedad. La influencia de la base económica es decisiva sobre los aspectos esenciales. De hecho, el capitalismo puede adoptar formas tan distintas como el fascismo y la socialdemocracia, pero ambas, en esencia sostienen la propiedad privada de los medios de producción. También la superestructura ejerce su influencia sobre la base económica y en algunos casos esta influencia puede convertirse en el factor principal; un caso extremo se produce en las revoluciones triunfantes cuando desde el poder político se transforma el régimen de propiedad (reforma agraria, socialización de los medios de producción, etc.)

Modo de Producción

            Hemos tratado en forma independiente para cada caso, las fuerzas productivas (tierras cultivables, máquinas, herramientas, materias primas, fuerza de trabajo), el régimen de propiedad, las relaciones de producción.

Si analizamos una sociedad en determinado momento de su evolución podremos precisar, a grandes rasgos, cual es el grado de desarrollo de sus fuerzas productivas, que régimen de propiedad tiene, cuales son sus relaciones de producción. El conjunto de estos aspectos conforma un MODO DE PRODUCCIÓN.

            En la antigüedad, la producción se limitaba a los cultivos extensivos y la cría de animales; el régimen de propiedad y las relaciones de producción eran esclavistas. El modo de producción era el esclavismo.

            Con el desarrollo de los instrumentos de labranza y el trabajo artesanal las fuerzas productivas alcanzan un nivel superior. Se establece el régimen de propiedad y las relaciones de producción feudales. El modo de producción es el feudalismo.

            La máquina de vapor y el trabajo industrial abren una nueva etapa. Surgen el régimen de propiedad y las relaciones de producción capitalistas. El modo de producción es el capitalismo.

            Estamos tentados de decir que un nuevo avance de las fuerzas productivas nos lleva al modo de producción socialista, si no fuera porque eso es precisamente lo que los fundadores del Socialismo Científico se propusieron demostrar.

Capitulo III

El Cambio de un Modo de Producción a Otro

            Hemos visto con anterioridad que existe una relación estrecha entre el grado de desarrollo de las fuerzas productivas y el régimen de propiedad. También señalamos que a lo largo de la historia se han sucedido distintos modos de producción (caracterizados precisamente por las fuerzas productivas y el régimen de propiedad): esclavismo, feudalismo, capitalismo y socialismo.

            Pero por sobre la descripción de cada modo de producción y su vinculación con las distintas etapas de la evolución de la humanidad, lo que nos interesa descubrir son las causas que determinaron el tránsito de un modo de producción a otro; porqué fueron revolucionadas las formas de propiedad y de distribución, las instituciones y costumbres que permanecieron estables durante cientos y hasta miles de años. Solamente descubriendo esas fuerzas motoras podremos llegar a comprender el proceso actual y vislumbrar los cambios futuros.

Las Fuerzas Productivas y la Lucha de Clases, Motores de la Historia

            En un modo de producción las fuerzas productivas y el régimen de propiedad no evolucionan de igual manera con el transcurso del tiempo.

            Las fuerzas productivas, por una tendencia natural de la humanidad hacia la evolución, tienden a un mejoramiento constante. No pasa día sin que nos llegue la noticia de nuevos descubrimientos que facilitan y amplían la productividad del trabajo.

            Desde la antigüedad estos cambios han ido transformando los procesos de producción  y las características de las clases sociales  productoras.

            El régimen de propiedad, las relaciones de producción y todo el andamiaje jurídico-político-institucional montado sobre su base muestran en cambio un comportamiento más estático motivado fundamentalmente por la resistencia a los cambios que ejercen las clases poseedoras cuyos privilegios se encuentran ligados al régimen de propiedad “oficial”.

            Sucede entonces que en determinado momento del proceso de evolución las nuevas fuerzas productivas dejan de corresponderse con el viejo régimen de propiedad. La lucha entre las clases que expresan el nuevo modo de producción y las que se aferran al viejo régimen se torna en enfrentamiento frontal, triunfando tarde o temprano las fuerzas del progreso por sobre las de la reacción.

Del Feudalismo al Capitalismo

            A manera de ejemplo consideraremos el proceso de tránsito del feudalismo al capitalismo que, por su cercanía histórica, merece particular atención.

            Hemos explicado en “EL SOCIALISMO CRÍTICO UTÓPICO” los aspectos esenciales de la sociedad feudal basada en la explotación de los campesinos siervos, considerados “parte de la tierra”. Estos campesinos tributaban al señor de la comarca con su trabajo o entregando parte de la producción de sus parcelas.

            Señalamos también la existencia del artesanado, organizado en gremios según el objeto principal del trabajo (cuero, hierro, madera, etc.). Cada gremio se dividía a su vez en jerarquías de maestros, oficiales y aprendices; un aprendiz podía con el tiempo llegar a ser maestro. Los artesanos, al igual que los siervos, tributaban al señor de la comarca con parte de su trabajo o con dinero.

            La organización artesanal de la industria actuaba fundamentalmente “sobre pedido” y cuando la demanda superaba la capacidad de producción del taller contrataba, en forma temporaria, trabajo asalariado.

            Con el aumento de la población y el desarrollo de las vías de comunicación y puertos, fueron instalándose en los cruces de los grandes caminos y vías navegables, grupos de artesanos que producían “mercancías”, es decir, productos para ser vendidos en el mercado sin tener asegurado previamente el comprador.

            Estos productores de mercancías utilizaban con mayor intensidad la forma del trabajo asalariado para proveerse de mano de obra, reemplazando poco a poco a la vieja organización gremial basada en los oficiales y los aprendices.

            Si el artesano feudal mantenía aún una fuerte ligazón con la tierra y muchas veces tenía su parcela, la nueva clase productora de mercancías, en cambio, fue conformando asentamientos urbanos llamados “Burgos” (ciudades) de donde recibiría el nombre de “burguesía”. Los trabajadores asalariados, por su parte, serían llamados proletarios (que no tienen bienes). Como consecuencia directa del nuevo modo de producción capitalista surgen en el seno de la sociedad feudal dos clases sociales: la burguesía y el proletariado.

            Este proceso de desarrollo fue acelerado por dos acontecimientos que impulsaron en gran escala la producción de mercancías: El descubrimiento de América y la circunnavegación de África.

            La colonización de los nuevos territorios, la apertura de los mercados del oriente (China, India, Japón) con el consiguiente desarrollo del comercio y la navegación, solo estaba en condiciones de ser aprovechado por los productores de mercancías, que vieron crecer sus capitales y multiplicar la producción. Al taller artesanal sucedió la manufactura, que empleaba máquinas accionadas por el esfuerzo humano; luego, con el descubrimiento de la máquina a vapor, se abre la etapa de la industria moderna, de las grandes industrias.

            Pero al mismo tiempo que se desarrollaban en el seno de la sociedad feudal cambios tan importantes en sus fuerzas productivas, con la consiguiente conformación y crecimiento de nuevas clases sociales, subsistían, aún sin grandes cambios, el régimen de propiedad feudal, las relaciones feudales de producción y toda la superestructura institucional-jurídico-política del feudalismo.

            Es cierto que la burguesía aumentó su independencia dentro del sistema feudal a medida que fue desarrollándose económicamente, pasando, por ejemplo, a tributar directamente a la monarquía o a constituir “ciudades estado”; pero en esencia el sistema feudal conservaba los siervos ligados a la tierra, los señores feudales, las relaciones de vasallaje, la división en pequeñas comarcas; en síntesis, trabas para un capitalismo que necesitaba mano de obra libre para ser explotada en sus industrias y no campesinos siervos. Al mismo tiempo,  la nobleza feudal y las divisiones del territorio representaban cargas inútiles y frenos a la libre circulación de las mercancías.

            “A un cierto grado de desenvolvimiento de los medios de producción y del comercio, las condiciones en que la sociedad feudal producía y comerciaba, toda la organización feudal de la industria y la manufactura, en una palabra, las relaciones feudales de propiedad, cesaron de corresponder a las nuevas fuerzas productivas, dificultaban la producción en lugar de acelerarla, se transformaron en otras tantas cadenas. Era preciso romper con esas cadenas y se rompieron.

            En su lugar se estableció la libre competencia, con una constitución social y política acorde con la dominación económica y política de la clase burguesa” (Carlos Marx- Federico Engels, Manifiesto del Partido Comunista).

Del Capitalismo al Socialismo

            Rotas las trabas feudales, el capitalismo inició un proceso de expansión que lo llevó primero a superar las divisiones internas en los principales países europeos, agrupando principados y reinos en grandes estados nacionales, para lanzarse luego a la conquista del mercado mundial y la conformación de verdaderos imperios coloniales.

            Paralelamente, la producción capitalista también inició un proceso de rápida transformación. La competencia entre los distintos empresarios de cada actividad los obligaba a reinvertir permanentemente las ganancias en la compra de nuevas máquinas que pudiesen efectuar el trabajo con mayor rapidez y economía de mano de obra.

            En este proceso de competencia, a medida que unos industriales desplazaban a otros del mercado, fue produciéndose la concentración de capital en grupos cada vez más reducidos y, al mismo tiempo, el reemplazo del trabajo del hombre por el de las máquinas.

            Así, mientras las máquinas producían mayor cantidad de bienes en menor tiempo, el desplazamiento y disminución de la mano de obra empleada generaba desocupación y caída de los salarios con el consiguiente empobrecimiento de la mayoría de la población.

            La mecanización capitalista aumentaba la oferta de bienes pero simultáneamente disminuía la capacidad del pueblo para adquirirlos. El resultado inevitable fue la crisis de subconsumo, (mal llamada de superproducción).

            La acumulación de capital había convertido la producción en una actividad social. En las grandes fábricas trabajaban miles de personas, pero el régimen de propiedad capitalista impedía una distribución social de lo producido, privando del consumo a la mayor parte de la población y llevando la economía a la crisis.

            Una minoría, alejada ya de la producción (que descansaba en trabajadores, técnicos y gerentes), se apropiaba de la mayor parte de lo producido convirtiéndose en un freno para el desarrollo de las fuerzas productivas.

            A través de este análisis quedaba demostrado que el Socialismo ya no podía ser considerado sólo “un deseo de justicia social”. La producción social se había desarrollado en el seno del capitalismo, de la misma manera que el capitalismo lo había hecho durante el régimen feudal. Si las relaciones de propiedad feudales se convirtieron en determinado momento en trabas para la producción y la evolución de la sociedad, un proceso semejante se producía con las relaciones de propiedad capitalistas.

            Para mantener su avance sostenido, las fuerzas productivas requerían el reemplazo del capitalismo por el Socialismo; de la propiedad privada de los medios de producción por la propiedad colectiva; para que la producción social se corresponda con la distribución social de los productos  y el aumento de la producción genere el incremento del consumo y la reducción de la jornada de trabajo.

            En los países capitalistas desarrollados, a pesar de la práctica del imperialismo existen elevados índices de desocupación (del orden del 10%) y cualquier sobreproducción es generadora de crisis. En la Argentina es común que en épocas de excelentes cosechas parte de la producción se arroje a los ríos o se pudra en las plantas sin que se consuma; en muchas industrias se trabaja con un 40% o más de capacidad ociosa pese  a la existencia de mano de obra desocupada y la imperiosa necesidad de producir. Ni hablar de las extensiones de tierra sin cultivar o escasamente aprovechadas.

            Hemos analizado ya, cómo las condiciones para la transformación de un modo de producción se generan dentro del mismo, a medida que se desarrollan las fuerzas productivas y surgen nuevas clases sociales. Pero todo cambio requiere, además de las condiciones, la actividad del hombre, de los sectores que llevarán adelante la acción revolucionaria venciendo la resistencia de las clases aferradas a los privilegios del viejo sistema.

            Los socialistas científicos observaron correctamente en la clase trabajadora la fuerza principal que impulsaría los cambios revolucionarios.

            Consideraron que la ubicación de cada persona en el proceso de producción (obrero, cuentapropista, patrón) determina la pertenencia a una determinada clase social. Las experiencias del trabajo y de la vida diaria, es decir la existencia social, constituyen el factor determinante (no el único) de la conciencia social,de la actitud que cada clase adoptará frente a la realidad económica, política y social. Las clases oprimidas lucharán por acceder a un sistema más justo en contraposición con la actitud conservadora y reaccionaria de las clases dominantes.

            El desarrollo capitalista al concentrar la propiedad aglutinó también en las fábricas a miles de trabajadores que, vinculados por la actividad productiva, no tardaron en adquirir conciencia de sus derechos y su fuerza. A los planteos gremiales por reivindicaciones inmediatas sucedió la lucha política por la transformación de la sociedad.

            Por otra parte resulta común encontrar cierta receptividad a las ideas progresistas en sectores que, por no participar directamente en la explotación del trabajo asalariado (estudiantes, artistas, profesionales, escritores), y por su vinculación al mundo de las ideas, llegan a la comprensión del proceso histórico y se suman a la lucha por la justicia social.

            A diferencia de estos sectores, cuyo aporte es valioso, la clase trabajadora solo puede terminar con la explotación del trabajo asalariado suprimiendo el régimen de propiedad capitalista, de allí su papel de vanguardia. “De todas las clases que se enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria” (Carlos Marx- Federico Engels).

            Evidentemente, si de acuerdo con las teorías expuestas el desarrollo del capitalismo genera las condiciones para el tránsito al socialismo (crisis de subconsumo, miseria, desocupación, concentración del movimiento obrero), los países más desarrollados serían los primeros en llegar al Socialismo. “La revolución se producirá simultáneamente en todos los países civilizados, es decir, al menos en Inglaterra, en América (EE.UU), en Francia y en Alemania. Ella se desarrollará en cada uno de estos países más rápidamente o más lentamente, dependiendo del grado en que esté en cada uno de ellos más desarrollada la industria, en que se hayan acumulado más riquezas y se disponga de mayores fuerzas productivas” (Federico Engels).

            Muchas veces encontramos en los libros que tras el párrafo transcripto se incluyen llamadas que señalan que se trata de un trabajo de 1848  basado en una realidad que ha cambiado. Sin embargo, la cuestión es lo suficientemente importante como para que le dediquemos una atención mayor.

          Evidentemente Marx y Engels, sintetizaron en demasía el proceso histórico reduciéndolo a los países centrales de Europa y los Estados Unidos. En la práctica, el capitalismo desarrolló un proceso de expansión mundial que aún está lejos de concluir.

Capítulo IV

Trascendencia del Socialismo Científico

            Lo importante de la teoría socialista no son, en realidad, las predicciones de 1848; lo esencial lo constituye el nuevo método empleado para interpretar la historia y la realidad. “La concepción materialista de la historia (N del R.: nosotros la hemos llamado concepción científica) arranca de la proposición siguiente: La producción e inmediatamente después de ella el intercambio de los productos, es la base de todo orden social; en todas las sociedades de la historia la distribución de los productos, y con ello la división de la sociedad en clases, dependen de qué y cómo se produce y cómo se intercambian los productos. Según eso, no hay que buscar las causas últimas de las transformaciones sociales y de las revoluciones políticas en la cabeza de los hombres, en su visión cada vez más clara de la verdad y la justicia eternas, sino en las transformaciones del modo de producción y de cambio, no hay que buscarlas en la filosofía, sino en la economía de la época” (Federico Engels).

            Reconocer el papel principal del modo de producción no significa negar la influencia, a veces decisiva de otros aspectos: “Pero las formas del derecho, las teorías políticas, las opiniones religiosas, etc., ejercen también su acción sobre el curso de las luchas históricas, y en muchos casos determinan su forma en primer término” (Federico Engels).

            A la luz de esta teoría es fácil comprender que en 1848 la situación de los países industrializados generaba las condiciones para la transformación de la sociedad. En efecto, todos los movimientos socialistas de importancia, durante esa época, se produjeron en esos países.

            Posteriormente, la práctica del imperialismo introdujo transformaciones económicas y sociales en los países capitalistas desarrollados, alterando las condiciones y desplazando el movimiento revolucionario hacia los países periféricos. La revolución rusa corresponde a esta etapa inicial del desplazamiento; una revolución Socialista desarrollada en un país capitalista que acababa de salir del feudalismo.

            La profundización del fenómeno imperialista, con la consiguiente penetración industrial, saqueo de los recursos naturales y sobreexplotación de los países dependientes, colocó a esta parte del planeta en el lugar protagónico del proceso revolucionario. El Socialismo asume el papel de vanguardia de los movimientos de liberación nacional.

            Como vemos, las transformaciones económicas y las luchas de clases siguen siendo los motores de la historia.

Síntesis Final

            El aporte de Carlos Marx y Federico Engels al movimiento obrero y al Socialismo es realmente enorme. La teoría de la plusvalía y la concepción científica de la historia desnudaron la esencia de la explotación capitalista y dotaron al Socialismo de una herramienta indispensable para interpretar la realidad e incidir en los acontecimientos. En la actualidad, el Socialismo ha desarrollado diversas vivencias prácticas y es una guía para la acción de los movimientos socialistas y de liberación en todo el mundo.

Preguntas de Autoevaluación

  1. ¿Qué es una mercancía y cómo se determina su valor? Ejemplifique con algún dato objeto a su alcance.
  2. ¿Qué es la “fuerza de trabajo” y cómo se determina su valor?
  3. ¿Cómo definiría la plusvalía?
  4. ¿Qué importancia tuvo el descubrimiento de la plusvalía para el movimiento obrero?
  5. ¿Qué son los medios de producción?
  6. ¿A qué llamamos “fuerzas productivas” de una sociedad?
  7. ¿Qué determina la forma cómo se relacionan los hombres con los medios de producción?
  8. ¿Qué son las relaciones de producción?
  9. Defina los conceptos “base” y “superestructura”.
  10. ¿Cómo se relacionan la base y la superestructura?
  11. ¿Qué es un modo de producción? Mencione algunos.
  12. ¿Qué importancia tiene estudiar  las causas del tránsito de un modo de producción a otro?
  13. ¿Cuáles son las “fuerzas motoras de la historia”?
  14. Para un determinado modo de producción, ¿cómo evolucionan las fuerzas productivas y el régimen de propiedad?
  15. Describa la evolución de las fuerzas productivas en la sociedad feudal. ¿Qué ocurrió con el régimen de propiedad?
  16. Describa la evolución de las fuerzas productivas en el capitalismo. ¿Qué ocurrió con el régimen de propiedad?
  17. ¿Qué factores son necesarios en todo proceso de cambios?
  18. ¿Qué determina la pertenencia de las personas a una clase social?
  19. ¿Qué es la “conciencia social” de una persona? ¿Cuál es su factor determinante?
  20. ¿A qué clase social atribuyeron los socialistas científicos el papel de vanguardia? ¿Por qué’?
  21. ¿A qué conclusiones sobre el desarrollo de la humanidad llegaron los fundadores del Socialismo Científico? ¿Por qué sus predicciones no se cumplieron?
  22. ¿Qué aspectos de la teoría del Socialismo Científico mantienen su validez en la actualidad?

Bibliografía complementaria

“Trabajo Asalariado y Capital, Salario, Precio y Ganancia” Carlos Marx.

“Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico” Federico Engels.

“Manifiesto Comunista” Carlos Marx- Federico Engels.

“Carlos Marx y Federico Engels” Vladimir I. Lenin.