[Capítulo 2] El Socialismo Crítico- Utópico

El Socialismo Crítico- Utópico

* Por Adrián Rodolfo Camps

Introducción

Si bien el Socialismo como concepción científica aparece hacia la mitad del siglo diecinueve con los trabajos de Carlos Marx y Federico Engels, como crítica al sistema capitalista y como proyecto de organización social (es decir, Socialismo Crítico-Utópico) nace varios siglos antes, simultáneamente con el surgimiento del propio capitalismo. Como lucha contra la injusticia, sin embargo, el Socialismo es tan antiguo como las primeras organizaciones sociales de la humanidad.

Capítulo I

El Modo de Producción Feudal.

Los orígenes del Socialismo Critico-Utópico se remontan al año 1500 y se encuentran ligados, desde el punto de vista económico y social, al proceso de tránsito del feudalismo al capitalismo.

El modo de producción feudal tenía como características esenciales el trabajo de la tierra con medios rudimentarios y el artesanado.

Los siervos de la gleba, que vivían dentro de la comarca del señor feudal, eran considerados parte de la tierra; disponían de una vivienda y de una parcela de tierra que trabajaban para proporcionarse el sustento; los utensilios de labranza y las vestimentas eran en general elaborados por el grupo familiar.

Las formas de tributar al señor de la comarca eran diversas y podían consistir en: Trabajar un cierto número de días de la semana en las tierras del señor; entregar una parte de la producción de su parcela o, en algunos casos, directamente en metálico, es decir, en moneda.

En el artesanado existía una organización gremial que los agrupaba en corporaciones según el objeto principal de su trabajo: herreros, carpinteros, alfareros, talabarteros. A su vez, cada gremio se dividía en jerarquías de maestros, oficiales y aprendices. Cada taller estaba a cargo de un maestro y contaba con uno o más oficiales y aprendices. La organización gremial permitía que un aprendiz pudiese convertirse en oficial y finalmente llegar a ser maestro.

La organización del artesanado estaba destinada fundamentalmente a la producción de bienes de uso, de acuerdo con las necesidades de la comarca. Solo en raras ocasiones los pedidos superaban las posibilidades de producción. En ese caso, como excepción, solía contratarse trabajo asalariado al margen de la organización gremial.

Capitulo II

El tránsito al capitalismo

Lentamente y gracias al mejoramiento de los instrumentos de trabajo y a una mayor integración entre las comarcas, comenzaron a instalarse en los cruces de caminos y junto a las principales vías navegables, grupos de artesanos que orientaban su actividad a la producción de mercancías, es decir, de bienes para ser colocados en el mercado sin tener previamente asegurado el comprador. Estas ciudades incipientes recibían el nombre de Burgos

Junto con la aparición de la mercancía fue modificándose la estructura del taller medieval y el trabajo asalariado, que era una excepción, fue adquiriendo mayor importancia. A diferencia del aprendiz, el trabajador asalariado no tenía la posibilidad de escalar en la jerarquía gremial, de convertirse en oficial y finamente llegar a maestro. Se estaban generando en embrión nuevas clases sociales. De los maestros que adoptaron el nuevo modo de producción surgiría la burguesía y de los trabajadores asalariados, el proletariado.

Resulta indudable que el embrión de la industria capitalista se encuentra en los gremios medievales. En la actualidad las distintas calificaciones de los trabajadores industriales siguen identificándose como aprendices y oficiales. Faltan los maestros, que son ahora los propietarios. El término “maestro” sobrevivió en otra institución, la masonería. Esta organización surgió del gremio de los constructores de catedrales, como una forma de mantener los secretos de su actividad.

En el siglo quince, cerrado por los otomanos el comercio de las especias a través del Mar Rojo, surgió la necesidad de que se hallaran nuevas rutas hacia las indias. En 1492, Cristóbal Colón descubre el continente americano; en 1496 los portugueses llegan al cabo de Buena Esperanza (Sud Africa); en 1499, Vasco da Gama circunnavega el África y llega a la India.

Las nuevas rutas abiertas aceleraron notablemente el comercio e impulsaron el desarrollo de la burguesía, único sector de la sociedad que se encontraba en condiciones de satisfacer la demanda de mercancías surgida a raíz de la apertura de los nuevos mercados.

El tránsito del feudalismo al capitalismo, que habría de prolongarse durante varios siglos, resultó sumamente traumático para la sociedad de la época. Grandes extensiones de tierra destinadas a la agricultura fueron convertidas en campo de pastoreo de las ovejas, cuya lana alimentaba la industria textil. Los siervos, liberados de la tierra, se veían obligados a hacinarse en las ciudades nacientes (carentes de las más mínimas condiciones de habitabilidad) y a emplearse en la industria, cuando lo conseguían, con jornadas de 14 horas diarias. A medida que la máquina simplificaba las operaciones, el trabajo de los hombres era reemplazado por el de las mujeres y los niños, pagando menores salarios y destruyendo toda posibilidad de convivencia familiar.

Capitulo III

Los Socialistas Crítico-Utópicos

Impresionados por el cuadro social de la época y fundamentalmente por el sufrimiento de la naciente clase trabajadora, diversos hombres desarrollaron, a lo largo de más de tres siglos, una crítica profunda al sistema capitalista que comenzaba a desarrollarse y se plantearon modos de producción y de organización social que permitiesen superar las dificultades de ese entonces. Nace así el Socialismo Crítico Utópico.

Tomas Moro: cuyo verdadero nombre fue Thomas More, nació en Inglaterra o en Irlanda hacia fines del siglo quince y murió ajusticiado en 1536. De origen noble, fue principal consejero del rey Enrique VIII, cuando este asumió el trono siendo un adolescente y llegó a ocupar el rango de canciller del Reino de Inglaterra, cargo similar al de ministro de justicia.

Curiosamente, su ajusticiamiento no se produjo por sus concepciones socialistas, sino por su negativa a reconocer al rey como jefe de la iglesia, cuando este decidió romper con el Papa para fundar la iglesia anglicana. Por su actitud, Tomás Moro es santo de la iglesia católica.

El pensamiento de Moro ha llegado a nuestros días gracias al libro Utopía (Lugar que no existe) que dio origen al término utópico tal como se lo interpreta en la actualidad.

Utopía se compone de dos partes netamente diferenciadas, en la primera Moro relata un encuentro, mantenido en compañía de algunos funcionarios del reino, con un marino de nombre Rafael Hytlodeo, que dice haber navegado bajo las ordenes de Américo Vespucio. Durante el debate, Rafael que expresa el pensamiento del autor, critica duramente la situación social de Inglaterra, acusa a las ovejas de “devoradoras de hombres” y relata las penurias de los campesinos desvinculados de la tierra, condenados al robo y la mendicidad. Finalmente el marino manifiesta conocer una isla, denominada Utopía, donde existe un régimen social tremendamente superior al existente en ese entonces en los países europeos.

En la segunda parte, Rafael relata a Moro los pormenores de la organización política, económica, social y cultural de Utopía. En la isla existe la propiedad colectiva de los medios de producción, la planificación de la economía, de la construcción de las ciudades y de la ubicación de estas sobre el territorio, de manera que el trabajo agrícola se combine con el industrial. La distribución de los bienes se realiza de acuerdo con las necesidades de la población; todas las mañanas los jefes de familia se dirigen al mercado y retiran todo lo necesario.

A diferencia de otros utopistas, Moro no indica ningún camino para llegar a establecer ese modo de producción, simplemente se limita a describirlo.

EL CONDE DE SAINT SIMON: Charles Henry de Rouvroy, conde de Saint Simón, nació en París en 1760. De espíritu aventurero, se enroló en el ejército francés y participó de la lucha por la independencia de los Estados Unidos. Amante de la ciencias fue un estudioso de la medicina y desarrolló grandes proyectos de ingeniería tales como el de unir el Atlántico con el Pacífico a la altura de América Central y el de vincular Madrid con el mar mediante un sistema de canales. En 1779 renunció a su título de nobleza. Carente de fortuna personal debió ganarse la vida como copista y escritor.

Saint Simón plantea el trabajo desde una concepción moral; el hombre experimenta una serie de necesidades y deseos materiales que trata de satisfacer mediante el trabajo; lo que resulta inadmisible es la existencia de sectores sociales que puedan darle satisfacción sin necesidad de trabajar.

De acuerdo con dicha concepción divide a la sociedad en dos grandes clases: la de los productores y la de los ociosos. Claro que en la clase de los productores incluye no sólo a los trabajadores sino a los industriales y los banqueros. Los ociosos son a su juicio los militares, los curas y todos los que viven de rentas.

Admirador del funcionamiento armónico del cuerpo humano, en el cual cada órgano cumple una función, propone un ordenamiento semejante para la sociedad. El gobierno debería estar ejercido por los industriales, los banqueros y los científicos. Estos sectores conformarían una alianza que tendría a su cargo la planificación de la economía en función de los intereses de la totalidad de la población. Pero ¿cómo conseguir que esos sectores actúen en función social y no en su propio beneficio? Saint Simón apela a un ingrediente religioso, un nuevo cristianismo que impulse a los hombres a obrar en bien de los demás.

Aunque Saint Simón no planteó nunca el problema de la propiedad privada, su reconocimiento de la división de la sociedad en clases y sus conceptos en favor de la planificación de la economía ejercieron gran influencia en el pensamiento socialista.

CHARLES FOURIER: Nacido en Francia en 1771 se destacó por su actitud crítica hacia el naciente capitalismo, al que acusaba de haber conservado y agravado todos los males del sistema feudal. Con el fin de dar soluciones a los problemas existentes propuso un modelo de organización económica-social basada en la construcción de complejos agroindustriales denominados falansterios.

El falansterio estaba integrado por 1620 personas (810 de cada sexo) que ocupaban una extensión de 2500 hectáreas; en el centro se levantaba un edificio-ciudad donde se concentraban los lugares de vivienda, los talleres industriales, comedores colectivos, salas de esparcimiento y otras dependencias. La distribución de las áreas buscaba el máximo aprovechamiento de la construcción y la comodidad de los habitantes. Aunque el falansterio nunca fue construido todavía se lo estudia en los tratados de arquitectura como modelo de construcción urbana.

ROBERTO OWEN: Tres siglos después de la utopía de Moro, un joven inglés sería el encargado de llevar al Socialismo al borde de las concepciones científicas.

Nacido en 1771, desde los 10 años de edad comenzó a trabajar en la industria textil. Su casamiento con la hija de un poderoso industrial lo colocó al frente de una de las fábricas más modernas de Europa: La hilandería de New Lanark, en Escocia.

Owen había desarrollado teorías propias acerca de la situación social en Inglaterra y consideraba que la mayoría de los males existentes en la clase obrera, tales como el alcoholismo, el robo y la desmoralización, eran el producto de las difíciles condiciones en que se desenvolvían sus vidas.

Para verificar sus concepciones decidió convertir la hilandería a su cargo en un modelo de organización social. Redujo la jornada de trabajo de 12 a 10 horas, construyó viviendas para los trabajadores, fundó jardines maternales (desconocidos en ese entonces) y subvencionó a las familias con niños pequeños. Los resultados no tardaron en apreciarse, en New Lanark desaparecieron la mayoría de los problemas sociales que existían en el resto del país y, como complemento, la rentabilidad de la empresa se encontraba entre las más altas. Robert Owen se había convertido en uno de los personajes más importantes de la burguesía europea y su fábrica en un modelo visitado por personalidades del más diverso origen.

Pero sus proyectos renovadores no se agotaron allí; conciente de que un siglo atrás hubiese sido necesario el trabajo de seiscientos mil hombres para obtener la misma producción elaborada por sus dos mil quinientos obreros, se preguntaba dónde se encontraba la diferencia entre lo que se hubiese necesitado para mantener a seiscientas mil personas y el consumo de sus trabajadores. Evidentemente, el esfuerzo social se estaba destinando a engrosar las cuantiosas ganancias de los empresarios y a sostener las campañas militares de expansión y lucha contra los ejércitos de Napoleón.

Impresionado por la situación de hambre existente en Irlanda, propuso un sistema de colonias agrícolas basado en la propiedad colectiva. Tres aspectos, a su juicio, se oponían al progreso: la propiedad privada, la religión y las concepciones acerca del matrimonio.

Rechazado por la “sociedad oficial” debido a estas concepciones, en 1825 adquirió tierras en el estado de Indiana (Estados Unidos) y se trasladó con ochocientos de sus seguidores para fundar la colonia de la Nueva Armonía.

El proyecto oweniano consistía en un complejo agroindustrial basado en la propiedad colectiva; la parte urbana estaba compuesta por una construcción rectangular (El Paralelogramo de Owen) donde se concentraban las viviendas, talleres, salas de esparcimiento y demás, mientras que en el espacio central se disponían algunos edificios públicos.

La distribución del producto social se efectuaba de acuerdo con el trabajo realizado; la unidad monetaria era la hora de trabajo. No existían, en consecuencia, diferencias entre los trabajos agrícola e industrial, ni entre el manual y el intelectual.

La experiencia de Owen fracasó, pues constituía una gota de agua en el mar del pujante capitalismo norteamericano. Pese a las dificultades, sus seguidores continuaron con la fundación de nuevas colonias en el territorio del medio oeste de los Estados Unidos.

Agotada su experiencia utópica y arruinada su fortuna, ya de regreso en Inglaterra se dedicó, en los años siguientes, a la organización del movimiento obrero. En 1819 y tras una larga lucha, había conseguido que se aprobase una ley limitando el trabajo de las mujeres y los niños. En 1833 logró reunir el primer congreso de los sindicatos ingleses (Trade Unions) que, bajo su presidencia, agrupó a medio millón de trabajadores.

Capítulo IV

El Socialismo Crítico- Utópico en la Argentina

Las teorías de los utopistas europeos, fundamentalmente las de Saint Simón y sus continuadores, ejercieron influencia sobre el movimiento político de nuestro país, siendo Esteban Echeverría el principal impulsor de las teorías socialistas en el Plata.

Esteban Echeverría nació en Buenos Aires en 1805, sus biógrafos le atribuyen una juventud intrascendente. Abandonó sus estudios a los 18 años y se empleó en una casa de comercio hasta 1825, año en que viajó a Francia.

Saint Simón había muerto en París en el mismo año y sus seguidores se dedicaron a la tarea de recopilar y exponer sus teorías en una serie de publicaciones conocidas como “Exposición de la Doctrina Sansimoniana” entre los años 1828 y 1830. Tal vez Echeverría accedió al pensamiento de Saint Simón en París, aunque es más probable que haya llegado a él ya en la Argentina a través de la “Enciclopedia del Siglo XIX” editada por Pierre Leroux algunos años más tarde.

Echeverría regresó a Buenos Aires y se dio a la tarea de constituir una agrupación cultural, conformada en 1836 con el nombre de Salón Literario. Visto con recelo por el gobierno de Rosas el Salón tuvo vida efímera y algunos de sus miembros dieron origen en 1837 a una nueva organización, la Joven Argentina que, al igual que sus similares europeas (carbonarios franceses, joven Italia), tenía carácter político y funcionamiento clandestino.

La “Joven” expresó su pensamiento en un documento denominado “Creencia” redactado por Esteban Echeverría. En general la declaración sigue los grandes lineamientos del pensamiento sansimoniano, replanteados en función de la realidad local. Se propone luchar por la igualdad de las clases, por la reivindicación de las nacionalidades oprimidas, por la fraternidad humana y el progreso.

Sin embargo la realidad social Argentina era sensiblemente distinta de la europea; no existía aquí el pujante capitalismo en lucha contra los restos del feudalismo, ni un proletariado industrial hacinado en las grandes concentraciones urbanas; las masas populares tenían un origen campesino y se sentían representadas (al menos en Buenos Aires) por un miembro de la burguesía ganadera y saladeril: Don Juan Manuel de Rosas.

Estas diferencias resultaron insalvables para el pensamiento socialista local. Así, mientras en algunos aspectos supera las concepciones sansimonianas al plantear que “la democracia es el régimen de la libertad basado en la igualdad de clases”, ante la evidencia de la presencia del rosismo, propone un sistema de representación que no difiere del voto calificado. Impulsados por un problema de “supervivencia” sostienen en la Creencia que esperan realizar sus propósitos”…bajo los auspicios de la Federación”.

En 1840 Echeverría emigra a Montevideo, donde Alberdi intentaba reorganizar desde el exilio a la Joven Argentina. Montevideo era en ese entonces no sólo el centro de la oposición contra Rosas, también confluían distintos exponentes del liberalismo europeo, entre ellos Giuseppe Garibaldi. Los utopistas argentinos trataron de ubicarse más allá de las luchas entre unitarios y federales renegando de ambos bandos y proponiéndose como tercera opción.

Con esa idea Echeverría intentó en 1846 constituir una organización política bajo el nombre de “Asociación de Mayo” rescatando la propuesta de la “Creencia” rebautizada, tras algunas modificaciones, con el nombre de “Dogma Socialista”. La Iniciativa no tuvo mayor trascendencia.

A diferencia de sus compañeros de la “Joven Argentina”, Echeverría profundizó sus concepciones socialistas y abrazó con gran entusiasmo la causa de la revolución de 1848 en Francia. En su artículo sobre la revolución de febrero sale en defensa del proletariado y señala que “el poseedor de los instrumentos de producción lo explota, pues lo hace servir en su provecho como un animal de carga por un mísero salario, cuando no lo arroja de sus talleres ya enfermo o impotente para el trabajo”. En el mismo artículo define al proletariado como “…el que no tiene propiedad alguna y vive del salario que le dan por su trabajo”.

Capítulo V

Síntesis sobre el Socialismo Crítico Utópico.

Tras esta breve descripción acerca del pensamiento de algunos de los principales exponentes del Socialismo Crítico Utópico, estamos en condiciones de arribar a ciertas conclusiones que nos permitirán comprender las causas que motivaron sus teorías.

En primer lugar debe reconocerse su papel revolucionario como críticos del sistema capitalista, en momentos en que este aparecía frente al feudalismo como la solución de todos sus males y la burguesía asumía el papel de representante de la totalidad de las clases sumergidas.

Lejos de agotarse en la crítica, buscaron un camino posible, de acuerdo con las condiciones de la época, que permitiese superar la situación existente. En ese entonces la clase obrera constituía una masa dispersa y desorganizada que de ninguna manera podía considerarse como la base para la transformación social. No quedaba otra solución entonces que tratar de “predicar con el ejemplo” desarrollando modelos basados en la propiedad social para someterlos luego a la consideración de los sectores que estuviesen en condiciones de llevarlos a la práctica: “Un soberano o un hombre rico o una compañía poderosa”, dice Fourier para su falansterio, “Uno o varios terratenientes o grandes capitalistas…” manifiesta Owen para su colonia de la Nueva Armonía.

Es necesario, para ser justos, mencionar que el creador de la Utopía, Tomás Moro, no solo no se plantea ese camino sino que expresa decididamente que no es viable. En la ficción de su diálogo con el marino Rafael, al consultarlo éste acerca de por qué siendo tan sabio y conociendo la manera de superar los problemas sociales no se pone al servicio de algún rey, recibe como “respuesta” que ningún monarca se plantea el bienestar de su pueblo y que, en consecuencia, sus consejos no serían tenidos en cuenta.

El Socialismo crítico utópico, tal como lo vemos, no alcanza a dar respuesta a la totalidad de los problemas, presenta un “bache” entre su aspecto crítico y sus proyectos de organización social. No explica por qué razón el Socialismo es el sistema que habrá de reemplazar al capitalismo. Evidentemente existe una marcha en la evolución de la humanidad; al comunismo primitivo lo sucedió el esclavismo, a éste el feudalismo y, por último se había llegado al capitalismo. Alguna causa económica y social debió haber existido para que a un sistema lo sucediese otro determinado y no cualquiera.

Los utopistas alcanzaron a vislumbrar el sistema superior pero no acertaron a explicar por qué razón la humanidad habría de arribar a ese nuevo modo de producción. Tampoco, salvo Owen en los últimos años, observaron donde estaba la fuerza impulsora para alcanzar la nueva sociedad.

En 1819 se levantan y son masacrados los obreros en Manchester (Inglaterra); en 1825 se produce la primera gran crisis económica; en 1831 la insurrección de los obreros de Lyón (Francia). En 1818 en Triers y en 1820 en Bremen (Alemania) nacían quienes estarían llamados a proponer, a la luz de los nuevos acontecimientos, los aspectos faltantes de la teoría del Socialismo: Carlos Marx y Federico Engels.

Bibliografía Complementaria

Utopía (Tomás Moro)

Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico (Federico Engels)

Ciudad y Utopía (CEDAL)

Saint Simón (Serie “Los Hombres” CEDAL)

Los Sansimonianos Argentinos (“La evolución de las Ideas Políticas en la Argentina”- José Ingenieros).

Preguntas de Autoevaluación

1. ¿En qué etapa del desarrollo europeo surge el Socialismo Crítico- Utópico?

2. ¿Cómo estaba organizada la sociedad feudal?

3. ¿Cómo surgen la burguesía y el proletariado?

4. ¿Por qué los grandes descubrimientos geográficos impulsaron el desarrollo de la burguesía?

5. ¿Cuáles eran las condiciones de trabajo y vivienda de los trabajadores en esa época?

6. Por qué surge el Socialismo Crítico Utópico y cuáles son sus aspectos esenciales?

7. ¿Qué plantea Tomás Moro en su libro “Utopía”?

8. ¿Cuáles son los aspectos esenciales del pensamiento de Saint Simón?

9. ¿Qué actitud tomó Owen tras el fracaso de su colonia de la Nueva Armonía?

10. ¿Qué era el Falansterio de Fourier?

11. ¿Quién fue el principal exponente del Socialismo Crítico Utópico en la Argentina?

12. ¿Cómo se ubicaron los utopistas argentinos frente al conflicto entre unitarios y federales?

13. Señale los aspectos positivos y las falencias del Socialismo Utópico.

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